
A Billy Wilder se le ocurrió una idea genial para hacer una película con mis admirados hermanos Marx. Teniendo en cuenta que esta idea la tuvo cuando estaba en su mejor momento, justo entre Con faldas y a lo loco (1959), y El apartamento (1960), es de suponer que habría podido dar buenos resultados. Wilder tuvo su "ocurrencia marxiana" en el invierno de 1959, cuando se encontraba en Manhattan rodando los exteriores de El apartamento y las crisis diplomáticas con Khrushcheu y Castro estaban en pleno apogeo.
Wilder transmitió esta idea a su colaborador I.A.Diamond en un vuelo de regreso a Los Ángeles, y antes de aterrizar ya tenía el argumento (una historia lúcida creada en las nubes, lejos de las ciudades paranóicas). Groucho sería el cabecilla de una banda que planeaba robar la joyería Tiffany (mal asunto para Audrey Hepburn), mientras la policía estaba preocupada por la seguridad de las Naciones Unidas. Harpo sería el encargado de abrir todo tipo de cerraduras y Chico el tipo duro del grupo. Después de hacerse con los diamantes, intentarían llegar hasta el puerto para coger un barco, pero un piquete anticomunista se lo impediría. La policía los tomaría por la delegación de Latuia y los escoltaría hasta la embajada de este país. Harpo haría un discurso mudo ante la asamblea de la O.N.U., con abundantes bocinazos que cada intérprete traduciría a su modo.
Wilder declaró: "Queremos hacer una sátira sobre el deterioro de las relaciones diplomáticas, la política de la cuerda floja, los chistes salvajes sobre la bomba atómica, este tipo de cosas". Presentó el proyecto de cuarenta páginas a sus promotores, que fue aceptado sin discusión y podría haberse convertido en una Sopa de ganso (1933) de la década de los sesenta, pero cuando Wilder tuvo que descartar a Chico y Harpo, debido a sus problemas de salud, llegó a la conclusión de que la película no funcionaría con nadie más.

Han pasaso cincuenta años desde que Wilder ideó su gran película desde las nubes bajo un cielo más azul, y, la historia le ha llevado la razón. Hoy, el ser humano es más historia que naturaleza. ¿Tiene sentido la Historia o es una cadena de casualidades, absurdos y bromas trágicas? El antropocentrismo del siglo XIX ha quedado conmocionado por la serie de catástrofes históricas del siglo XX, empezando por las guerras mundiales y terminando por el totalitarismo. El camino de la civilización a desembocado en una sucesión de masacres que no parece tener fin, y cada idea, cada principio, tiende a transformarse en una mitología irracional. No hay modo de impedir que una generación se tape los ojos; la historia sigue moviéndose por impulsos no dominados por completo, por convicciones parciales y no claras, por decisiones que no son decisiones y por necesidades que no son necesidades. "... la historia, esa obnubilación en marcha", E.M.Cioran. Es mejor no esperar nada de una revolución porque la humanidad ha repetido siempre los mismos errores, la burocracia, la mediocridad extrema de los jefes y, en los períodos algo agitados, cuando la gente se pone nerviosa, el patíbulo. El tono de una civilización lo da la obra media de nuestra época, caracterizada por el proceso técnico, por el olvido del la ética, por los cambios sociales acelerados, por el despegue de nuevas economías y por la rápida evolución de otras, nuestra obra media es kitsch. Estamos en el siglo donde florece la vulgaridad. Es el siglo del hombre común. "Hemos llegado al fin de la Historia", Francis Fukuyama. Wilder lo sabía como lo sabía Michelet: "Hay que faltarle el respeto a la historia para entender la historia." ¿No son las películas de los hermanos Marx las más sensatas de todo el siglo XX? Me maravillo a menudo de que la historia resulte tan pesada porque gran parte de ella es pura invención. Estamos medio hundidos en el pantano y nos salvamos por los pelos; una muestra más de nuestra tenacidad en amargarnos la vida. "Todo se hace pedazos, toda coherencia ha desaparecido", John Donne.
Siempre suelo hacerme una pregunta un tanto inquietante: ¿qué sistemas sociales invisibles se están urdiendo?
"¿Ve usted? Eso es la historia: el devenir de lo irreparable", Cioran.
8 comentarios:
Pues vaya una lástima que no viera la luz ese proyecto.
Echo mucho de menos a los hermanos Marx. No veo nada parecido en el cine de esta época. Y ya va haciendo falta.
Un abrazo.
Sinceramente la pregunta que me inquieta al comprobar tanta irresponsabilidad, tanta injusticia, tanta verborrea jactanciosa en los niveles de poderes civiles, militares y eclesiales es ¿dónde están las nuevas ideas sobre la sociedad que pensamos? No pretendo contradecir tu escrito pero no percibo la aparición de algún tipo de sistema social novedoso que quite, por lo menos, el desaliento de millones de seres humanos.
Abrazos.
Sí que son sensatas las películas de los Marx. Es una pena que no se llevara a cabo la película que ideó Wilder. un abrazo amigo.
Me temo que lo que se está incubando es una nueva versión de lo de siempre. Sólo que ahora va envuelta en el celofán de los cuentos de hadas, en el papel de regalo del dinero fácil y de la fama aún más fácil.
Los Marx fueron unos adelantados a su tiempo, como Wilder; pura filosofía, un auténtico manual de conducta para sobrevivir en sociedades abocadas a las cavernas.
Por último, cito una frase genial de un escritor aún más genial: "la diferencia entre el cine y la realidad es que el cine ha tenido mejores guionistas". Igual te suena.
Abrazos, maestro.
excelente, también los muestras muy bien fotográficamente
La historia es una invención porque la escriben los "invencendores".
A tu última pregunta: habrá que esperar un siglo o dos: todas las sociedades criticaron durante su época el progreso y la perdida de valores morales. Serán otros los que nos juzguen. Y no es por ser pesimista, pero lo mismo nos quitan lo "bailao".
Saludos.
Lástima que nos quedáramos sin esa película. En cuanto a la otra, a la de la historia, cada vez se torna más trágica. No aprendemos.
Un abrazo.
This simply matchless message ;)
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