Uno de los aspectos más extraños de la transición entre los 4o y los 50 en Hollywood fue el de la virtual desaparición del thriller y el cine negro. Por lo general, el cine de Hollywood de los 50 es brillante y lleno de colorido, e incluso sus películas más sombrías, como Los sobornados (1953), aparecen bañadas en luz en comparación con las de los 40. El thriller sobrevivió hasta cierto punto en la década de los 50. Pero los detectives honrados, como Sam Spade de El halcón maltés (1941) y el Philip Marlowe de Murder, My Sweet (1944), El sueño eterno, La dama del lago (1946), y The Brasher Doubloon (1947) dieron paso al bastante menos virtuoso Mike Hammer de las adaptaciones de la novelas de Mickey Spillane, que caracteriza la década de los 50. I, The Jury (1953), Kiss me Deadly (1955) y My Gun Is Quick (1957). El cambio se ve ejemplificado por la propia elección de actores. Aunque Bogart hace gala de cierta rudeza, no oculta su sentido del humor y su profunda vulnerabilidad, cualidades ausentes en la personalidad de Ralph Meeker en Kiss me Deadly. No obstante, aunque el thriller y el cine negro desaparecieron en gran medida del Hollywood de los 50, su espíritu continuó. Esto resultó sobre todo evidente en los actos de violencia de las películas de los 50.
El cine clásico de gángsters de los 30 la violencia tendía a ser rápida, no ritualizada, no resaltada por efectos cinematográficos, tales como el ritmo rápido o los primeros planos, y ejecutada, por lo general, mediante armas de fuego. Por el contrario, la violencia en el thriller y el cine negro de los 40 solía consistir en palizas, quemaduras, cortes, mutilaciones, envenenamientos, caídas desde elevados edificios. Este sentido mucho más táctil e inmediato de la violencia resulta evidente, sobre todo en las películas de gángsters de los 50, pero también en otros géneros, tales como el western y el cine bélico. Un ejemplo que suscitó diversos comentarios en su momento fue el disparo en la mano de James Stewart en El hombre de Laramie (1955). Entre los actos de violencia más perturbadores de las películas de gángsters de los 50 figuran los perpetrados contra mujeres, como el desfiguramiento de su rostro sufrido por Gloria Grahame en Los sobornados, y la amenaza de arrojar ácido sulfúrico contra el bello rostro de Vicky (Cyd Charisse) en Chicago año 30 (1959).
La creciente violencia del cine americano de la década de los 50 constituye quizá un reflejo de la inquietud que se ocultaba bajo la aparente estabilidad de la América de Eisenhower. He querido ver también la presencia de una inquietud parecida en las películas de género fantástico sobre mutantes y seres monstruosos surgidos como consecuencia de los experimentos mucleares, así como en la atmósfera morbosa y destructiva de los melodramas familiares de esta época.
Este tipo de cine se relaciona sobre todo con la figura de Alfred Hitchcock, para el que la década de los 50 fue un período especialmente prolífico. En sus películas, las pautas narrativas clásicas de Hollywood se ven sutilmente subvertidas por la mordacidad y la ironía. Sus protagonistas se desenvuelven muchas veces en ambientes mundanos, y son un tenista profesional, en Extraños en un tren (1951); un sacerdote, en Yo confieso (1952); un fotógrafo de Prensa temporalmente inválido, en La ventana indiscreta (1954), y un publicitario, en Con la muerte en los talones (1959). Todos ellos ven cómo el mundo se derrumba a su alrededor, envolviéndoles en situaciones de auténtica pesadilla. Esas pesadillas no tienen, sin embargo, una base social; no se centran en las relaciones de los personajes con el mundo exterior, sino, más bien, en la fragilidad de su propia personalidad e identidad, y en los horrores que pueden encontrar en lo más profundo de su psique. Así, el sacerdote de Yo confieso, el jugador de tenis de Extraños en un tren y el publicitario de Con la muerte en los talones, de hecho, la apariencia de hombres culpables, mientras que el policía de Vértigo (1957), se convierte en un necrofílico, y el inválido temporal de La ventana indiscreta, en un "voyeur".
Pero la película más negra de todas las rodadas por el genio Hitchcock durante la década de los 50, y la que quizá refleja mejor la inquietud que corría la América de este período es Falso culpable (1956), en la que un sencillo músico (Henry Fonda) es erróneamente identificado como atracador de una tienda. Lenta y deliberadamente, el proceso judicial le va asignando este papel, mientras que su familia se desintegra a causa de esa experiencia, y su esposa se hunde en la locura.
Parece ser que géneros sumamente estilizados, como las películas de gángsters, el thriller y el cine negro de suspense, ofrecen retrospectivamente, una visión mucho más completa del estado de ánimo de una sociedad determinada en un momento dado que películas más abiertamente sociales. En cualquier caso, han resistido mejor el paso del tiempo, como demuestra su visionado hoy en día, al igual que la obra de Franz Kafka, quizá él, como nadie, haya tematizado ese gran tema del siglo XX: el obstáculo. Sí, fue también el más grande descubridor de signos en la vida moderna. Luego, vino Hitchcock.
"Quien busca no encuentra, pero quien no busca es encontrado." Kafka, diario
9 comentarios:
Y mientras imaginamos formamos nuestra realidad...Única, original.
Es un placer leer "hermoso" tras tu nombre, créeme.
"Encontrado, al menos, por sí mismo".
Creo que, en todo caso, la diferente presencia de la violencia en el cine de los años 30 y su evolución en las décadas posteriores va ligada a las estrecheces del Código Hays, a sus periodos más presionantes y a cierta relajación ya al final. En cuanto a Hitchcock, consigue trasladar esa dualidad a esos instantes, como él decía, rodando las escenas de asesinatos como escenas de amor, y las de amor como las escenas de asesinatos
(por cierto, ¿"Falso culpable" no es de 1956?)
Gran texto, amigo.
Abrazos.
Maravilloso análisis sobre el distinto tratamiento cinematográfico de la violencia. Me encanta el cine de aquellos 40 y 50. A Hitchcock, pese a su enorme contribución a este mundillo, lo tengo menos endiosado que la mayoría. Volveré más tarde para echarle un vistazo a la trilogía que le dedicaste al cine japonés; ahora mismo no puedo por falta de tiempo ;-)
Un fuerte abrazo, amigo. Y enhorabuena por la entrada. De quitarse el sombrero.
Creo que Don Alfred en esas cintas supo aprovechar muy bien el sentimiento de soledad ante la adversidad y el miedo ante el cada vez más enorme aparato burocrático del ciudadano medio que se sentaba a contemplar sus películas.
Éstas no han pasado de moda porque la situación no ha cambiado.
Y muy pronto veremos de nuevo cintas con monstruos nacidos de la radiación atómica.
Muy interesante el apunte sobre el cambio de personalidad de los detectives en una balanza en la que en el otro plato está una violencia cambiante y progresiva.
Un abrazo.
estoy de acuerdo con tus conceptos,
me gusta mucho tu blog.
un abrazo*
Hola Francisco,me encantan las peliculas de Hitchcock. Los Pajaros y La Ventana Indiscreta,son mis favoritas.Excelente entrada Francisco y tu vision sobre el cine de esas epocas es muy interesante.
Saludos.
Hello Francisco this is great,all that you talk about movies of the 30 and 40.How right you are about it.
Your Blog is very interesting for my soul,the way that you express your ideas,the way you are I liked so much.
Now speaking of Hitchcock,he was a great Director,he made a lot of good films.
Well I'll give you my salute.
Hola que vision esplendida sobre el cine de los años citados.Jamas se me hubiera ocurrido verlo de ese modo.
Hitchcock,era un genio sus peliculas estan en la mente de todo el mundo.Uno no se cansa de ver sus peliculas,que no pasan de moda.
Tienes un blog muy variado,con unos textos muy inteligentes.Estoy ansiosa de ver tu proxima entrada.
Te saluda atentamente Marisa.
Si tiene razon con respecto a las diferencias,de dichas epocas,esto que usted comenta,hace unos dias lo estaba hablando con unos amigos,es increible.
Me han recomendado su blog,y le digo que es muy bueno.
Hitchcock era un hombre muy mañero,se decia que era medio jodido.Bueno ya vimos el resultado de sus peliculas.
Le mando un abrazo hasta pronto Juan.
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