miércoles, 20 de abril de 2011

¡Absalón! ¡Absalón!




Me fascina la complejidad de la técnica de William Faulkner que se empareja con una sutil sicología llena de símbolos, que dan a sus historias una atmósfera de intenso pesimismo, de amargura y de tragedia; el escritor no retrocede ante la descripción de ninguna escena, y se singulariza por su tendencia a lo macabro y lo horrible, como rasgos propios de un universo desquiciadamente espantoso, cruel y absurdo, presidido por la fatalidad.


¡Absalón! ¡Absalón! está contada cinco veces entre 1835 y 1910 (mientras Sutpen descansa de su persecución de su arquitecto francés huido con un grupo de esclavos) es la vida de Thomas Sutpen, de campesino a plantador, de su plantación (llamada "Cien") y de Bon, su posible hijo que quizá sea negro y que, si lo es y Sutpon lo reconoce, haría que todo se viniera abajo.

Las lagunas y contradicciones que la narración múltiple deja al descubierto nos plantean la cuestión epistemológica de cómo sabemos lo que sabemos de los sucesos históricos. Pero dado que en ¡Absalón! ¡Absalón! las preguntas surgen de un problema laboral específico de una región-el de un negado cuerpo negro, dentro del blanco, cuyo trabajo forzado da sustancia a la cara, la piel, el sexo y la tierra de la clase blanca propietaria-estas preguntas cambian. "Qué sabe qué y cómo lo sabe?" se formula como "¿Cómo, sabiendo que su cara, piel, sexo y tierra están hechos por la mano de obra afroamericana (el bien dentro de los bienes), pueden seguir negando lo que saben?". La respuesta de Faulkner parecería ser que reconocer lo que saben (o en el caso de Sutpen enfrentarse a Bon como hijo suyo) sería dejar de ser ellos mismos. Que en ¡Absalón! ¡Absalón! Faulkner empezara a tener esas ideas, incluso cuando su región seguía dependiendo para su sustento de los trabajadores negros (obligados por ser peonaje endeudado más que por la esclavitud), puede explicar la estructura de esta narración, una de las novelas modernas más importantes.

8 comentarios:

Mita dijo...

Feliz cumple para tu blog.
A mí me gusta mucho "La ciudad"
Besos

HLO dijo...

Fulkner es uno de los escritores más admirados y menos leídos; celebro que te guste.

Abrazos

Juan Herrezuelo dijo...

Una aproximación muy precisa a la que es mi novela preferida de Faulkner. Soy de quienes a la Biblia le agradece, más que ninguna otra cosa, su influencia literaria en la obra de muchos y muy buenos escritores estadounidenses, sobre todo Faulkner, que no era, por otro lado, un hombre religioso en modo alguno. "Creó" un espacio mítico y una serie de estirpes marcadas por la tragedia para que lo poblabaran, y concentró en ellas todos los pecados, todas las derrotas, todo el ruido y la furia y la agonía del hombre.
Gracias, Francisco, por devolverme el sabor del polvoriento sur.

Raúl dijo...

No he leído bien a Faulkner, pero sabiendo que los habitantes del pueblo de "amanece que no es poco" lo tienen en tan alta estima, no se me ocurriría decir nada malo de este genio.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

No he leído Absalón, Absalón.
En Faulkner (sus cuentos fueron mi primera lectura; después El ruido y la furia, Santuario y Mientras agonizo, en vida universitaria y luego más febrilmente, hace pocos años) busco el contar lo complejo dialogado, no sé si me explico. Escribe diálogos como pocos. Narra como si estuviésemos leyendo la Biblia. Me han dado ganas (no hay tiempo, nunca hay tiempo ) de volver a los cuentos. Qué bueno es El oso. Igual cae mañana. Hoy estoy fuera. Cómo echo en falta mi casa, mis libros, sobre todos la cercanía fantástica (por maravillosa) de mis libros. Un abrazo, Paco.
La Barra Libre está esperando su quinto ilustre cofrade. Hoy es Jueves Santo y hay que escribir con propiedad.

Rayuela dijo...

interesantísimo análisis de Absalón y la obra de Faulkner.
a mí me fascina F. por lo mismo que a vos, por la complejidad y los símbolos.

un abrazo*

39escalones dijo...

Fantástico... Ya sabes que en este pueblo es devoción lo que hay por Faulkner.
Abrazos.

Tesa dijo...

Inevitable no acordarse de la surrealista película "Amanece que no es poco"

Ya no se escribe con tanta pasión, furia y sentimiento.

Fulkner es de los que invitan a releer, lo tengo pendiente, pues lo leí demasiado joven para apreciarlo en toda su intensidad.

Besos, Paco