"y me pregunto si un
recuerdo es algo que
tienes, o algo
que has perdido."
Woody Allen
Hace poco visité el lugar donde nací y me crié tras una larga ausencia. A pesar de un estado de ánimo apagado y de un vacuo aburrimiento, había sentido todo el día un desososiego indefinible pero claro. Al fin y al cabo uno es poco más que un magro residuo de las posibilidades infinitas e irrealizadas de nuestras vidas.
Antes que nada, hay que reajustarse a ese lugar. "¿Son éstos los lugares? Son estos pero yo no soy el mismo", dice el poeta. Y eso no sólo se nota cuando se pasa de niño a adulto y las cosas no han crecido como nosotros para que no sintiéramos la diferencia. Porque también es necesario readaptarse si la separación se dio más tarde. ¿Readaptarse a qué? Es tan difícil saberlo. Las dimensiones son ahora las mismas, pero todo ha retrocedido en el tiempo hasta provocarnos extrañeza. Hay un envejecimiento en las cosas, en las calles, como si fueran personas. Se ha desorganizado nuestra armonía con ellas, sólo es eso. Y nuestra reacción se traduce en una contemplación muda, nos quedamos extáticos de revelación y asombro. Pero lo que más nos conmociona al regresar a esos lugares es la gente que los habita. No exactamente porque no sea ya extraña, sino por la relación familiar, la oscura complicidad que mantiene con esos lugares. Se llega a producir una apropiación por parte de esa gente de ese lugar que fue nuestro y mantenía con nosotros una íntima unión. Un café, cierto sitio en el que nos deteníamos a mirar, un jardín en el que retardábamos los pasos, ahora todo es usufructo de gente extraña que nos extraña y que se ha instalado con naturalidad en lo nuestro. Hay una traición de lo que existía para nosotros y con lo que teníamos un pacto de fidelidad. Somos intrusos, como si viésemos que nuestra mujer ha rehecho su vida con ese otro.
Recorremos las calles y las plazas de lo que fue el lugar donde estuvimos vivos con otros que también han desaparecido y el impulso que sentimos es el regresar al lugar donde vivimos. A veces encontramos algún superviviente de esa tierra que fue nuestra. Entonces ese alguien nos saluda efusivamente, no exactamente por el recuerdo, sino porque nuestra presencia redime su presencia allí, donde también es ya un extraño. Sin embargo, nos damos cuenta de que ese alguien está unido al lugar, a la gente que ya no conocemos, pero como si se hubiese adaptado y su lenguaje y sus relaciones fuesen diferentes. Hubo una acomodación y oscuramente él siente que también ha traicionado. En la breve conversación del reencuentro nos retorna al tiempo que también fue nuestro, pero sólo por deferencia al protocolo. Dos pasos más adelante ya está hablando con alguien que no conocemos y sabemos definitivamente que ha pasado. Visitar una tierra que dejamos hace mucho. Nunca podremos reencontrarla. Porque la vida es el presente y todo lo demás es ficción. Sí, sentí una sensación de irrealidad: nada parece ser lo que era en otro tiempo. Quizá sea ésa la única experiencia verdadera de nuestro pasado: siempre que volvemos a visitarlo, él (o nuestra memoria) ha cambiado. Tenemos tantas autobiografías como momentos en los que recordamos.
"Incierto es, en verdad, lo porvenir. ¿Quién sabe lo que va a pasar? Pero incierto es también lo pretérito, ¿quién sabe lo que ha pasado? ". Antonio Machado, Juan de Mairena.
12 comentarios:
No te imaginas cómo me ha gustado leer "Lo que fue nuestro" precisamente hoy.
Me apunté al Facebook porque todos mis amigos y compañeros de promoción de Sevilla crearon un grupo,alguna gente nueva que había conocido, etc.
No acabo de sentirme bien en una red social y mira que lo he intentado. Y hoy ya ha sido el colmo, de pronto me encontré hablando con gente que hace veinte años no hablaba, con fotos, con lugares,reencuentros.
Me he sentido fatal, entre el llanto de los recuerdos y cómo desplazada a otro lugar sin yo quererlo. Y diciéndome a mí misma, esta no soy yo.
Colgué el cartel de que me iba y
apagué el ordenador, me puse guapa y me fui a la calle...caminando... llegué a la uni, a mi despacho de tonos cálidos y mis verdaderas cosas.
Por fin me encontré otra vez conmigo misma, en mi yo y mi ahora.
Precioso artículo.
Besos
Mi querido Francisco, qué tema has tocado hoy.
Me he visto reflejada en tus palabras cuando regreso, casi sin haberme ido lejos, al lugar donde nací. Fíjate que está en la misma ciudad y, sin embargo, no reconozco casi nadie. Tampoco me reconocen a mí, es cierto, y tengo la sensación de pérdida, como una niña pequeña que se hubiera extraviado en un lugar inmenso.
Un abrazo
He vivido eso algunas veces. Unas con más fuerza. Algunas, las menos, dolorosamente. Te entiendo más de lo que puedo expresar. No viviendo en donde nací, qué más da, al cabo, suelo volver y miro las calles y me dejo aturdir por la memoria. Pero la memoria es un bicho cabrón, y hace la puñeta en cuanto nos descuidamos. Un abrazo, amigo.
La barra está abierta. Lleva unas semanas funcionando, y tu silla está libre. No se va a ocupar. Otro abrazo.
Magistral. Todos hemos sentido eso mismo en alguna ocasión. Tú lo has puesto en palabras de forma precisa y muy cierta. Enhorabuena por el texto, Francisco. Magnífico.
Un fuerte abrazo.
Y además...me encanta esa libreta en blanco (soy una fanática de las libretas) :)
Perfectamente descrita esa sensación de desarraigo de nosotros mismos cuando se visitan esos lugares que nos acogieron cuando el porvenir era un grueso catálogo de anhelos; vivir es ir comprobando cómo ese catálogo se va adelgazando, hasta llegar a esa única hoja que somos hoy, tan magro todo, sí, tan residual. Leo tu hermoso texto y me vienen estos versos: "nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos", y no recuerdo a qué poeta pertenecen. Pero la cosa es ésa. Un abrazo.
¡Hola...!
Tu historia -preciosa y precisamente contada- puede ser la de muchos de nosotros.
Alguien dijo que era bueno ser ciudadanos del mundo. No lo sé. En ese ir y venir, de llevar y traer nuestras vidas inocentes arrastradas por las imperiosas necesidades familiares, se fueron quedando retazos de ella esparcidos hasta donde la memoria se fue de puntillas y entonces, parece que nuestra existencia es más corta que la de otras personas. Te quedas con situaciones, buenas o malas, que da lo mismo; con hechos que te marcaron; con las caras de personas que te formaron o te quisieron que a su vez eran las caras que te acompañaban en el día a día pero un buen día te quedaste sin ellas. Algo, personas, hechos, entornos, se van para siempre. Otras, cuando se vuelven a ver...ya no es igual. Aunque parezca que el tiempo aquel regrese por momentos al presente con todo aquello, ya no es tu vida ni tu situación. La alegría es efímera y todo vuela a la normalidad de lo que se tiene o dónde se está.
A mí me ha llenado de nostalgia tu magistral exposición y sigo pensando que, aunque enriquecedor vivir en muchos sitios, la vida se te pasa antes. Parece que vivida en etapas geográficas, por decirlo de alguna forma, se acorta.
Para meditarlo. Ha sido mi vida y, aunque no la cambiaría por ninguna otra, reconozco mi desarraigo y no ser de ningún sitio.
Gracias por tu felicitación a mi cumpleaños, un abrazo.
Carmen Sabater.
Desde el presente, el pasado no existe. Desapareció y la distancia nos obliga siempre a inventarlo.
Hay una gran traición en la forma que cada cual tenemos de mirar hacia atrás. No recordamos el pasado, sino que lo evocamos y, por tanto, lo confundimos.
Creo que es algo que todos hemos sufrido ¡pero tú lo explicas tan bien!
A Woody Allen le diría que son ambas cosas, tenemos los recuerdos siempre que estén en nuestra memoria tal y como eran y los hemos perdido en el espacio-tiempo de nuestra propia existencia, que es, más o menos, lo mismo que has dicho tú.
Un abrazo!
Quizá es que esos lugares en los que vivimos nunca fueron más que una ilusión; nos los llevamos con nosotros, sólo existen en nuestra (a veces mala) memoria.
Abrazos, amigo. Gran texto.
Jamás regresaré al lugar adonde fuí "yo y un tiempo", si acaso sólo podré "volver" al lugar que recuerdo y encontrarme con un presente en el que me busco y ya no estoy. Ni soy.
Y duele , ¡ay como duele el desarraigo!
Felicidades-
Con retraso, siempre con retraso (yo)..., gran post, gracias.
Publicar un comentario en la entrada