jueves, 23 de junio de 2011

De viajes y otras investigaciones



"El cine es un medio de expresión cuya expresión ha desaparecido".

Jean-Luc Godard



Creo sinceramente que Godard, desde cualquiera de sus escritos o películas, siempre hizo su revolución. Los ejemplos son muy diversos, pero centrémonos, por ejemplo, en el montaje; eje y fundamento de la puesta en escena, la sintaxis cinematográfica tienen, para mí, un antes y un después de Godard. Creo que, desde Manhattan basta ver cualquier película del primer Woody Allen para darnos cuenta de todo lo que le debe a Godard en cuanto a sintaxis y montaje se refiere. Recordemos, en Á bout de Souffle, los planos medios del conductor del coche al que piden que no respete nada, sino que vaya deprisa. Planos montados a corte directo, sin encadenar, sin variar el tamaño del encuadre, nada, lo mismo de hacía Woody, y nos parecía un adelantado de la simplicidad narrativa. Cuidado y minuciosidad en la composición del encuadre (Godard) como únicamente han hecho en el cine Bergman o Welles, y poco más. No obstante, Godard cree en Méliès, no en Lumière: "Seguir el ejemplo de Méliès: inventarlo todo". Piensa que es muy fácil poner la cámara, que no significa nada, y ver cómo salen los obreros de una fábrica. Lo difícil para él es enseñar su vida, la de los obreros y la nuestra, inventando continuamente, dándonos datos que podemos ser o no ser capaces de percibir, pero que desde luego están en la pantalla. Es un problema el poder saber capturar, tener un sedimento de experiencia que te lo permitan, como lo tenía Godard: brutal, una cultura viva, rica, profunda y fundamental. "Mirar alrededor de sí es vivir libre. El cine, que produce la vida, debe, por tanto, filmar personajes que miran a su alrededor". Roberto Rossellini era uno de sus modelos, lo consideraba como un oncle. "Recuerdo que no preguntábamos casi nada a Rossellini o a Nicholas Ray, porque la persona no nos interesaba, sólo las películas". Si Rossellini podía hacer una película, él también. Recuerda cuando vio Viaggio in Italia. Él se decía que no tenía prisa, que había muchos coches, muchos enamorados, dos personas en el interior de un automóvil, y que podía hacerlo con dos francos. Descubrió que no tenía necesidad de hacer Fritz Lang o Kazan, que era demasiado complicado y que Hollywood estaba cerrado, que no tenía ninguna posibilidad. Para él fue tranquilizador, como un mensaje de paz. "El cine es la expresión de los hermosos sentimientos". "En cine la imagen de la realidad no es más que la realidad de esa propia imagen".


De todo lo que ha dicho Godard lo que más me emociona es esto: "No soy un narrador de historias, y ni tan siquiera un cineasta, sino alguien que participa en el intento de realizar una película". Si uno habla de modelos tiene que decir que en el fondo todas las historias cuentan una investigación o cuentan un viaje. Alguien, por ejemplo, cruza la frontera, alguien pasa al otro lado. Por eso Godard decía que Alphaville y Río Bravo, eran la misma película. Godard es un gran narrador, aunque él no quiera reconocerlo. Sabe muy bien, mejor que nadie quizá, qué cosa es una historia clásica, nadie le va a venir a explicar qué es el cine norteamericano de los años 40, quién es Nicholas Ray o quién es Samuel Fuller, pero, a la vez, su manera de filmar Scarface es Pierrot le fou. Una vez estuvo tentado de retomar el proyecto de Eisenstein y filmar El capital. El problema con este libro, dijo, es que tiene demasiada acción, no quisiera tener que hacer un western clásico. Por supuesto que me gusta Godard porque me gusta Brecht, "Desde el punto de vista moral, es lo mismo atracar un banco que fundarlo".



Ahora bien; sus innovaciones son, a mi entender, increíblemente imaginativas, y, tal vez, otros cineastas las hayan utilizado mejor obteniendo resultados más brillantes. Pero ahí sigue Godard. Hoy continúa realizando películas que casi nadie puede ver. Hoy Godard no merece entre las millones de salas de todo el mundo ni la más pequeña y apartada de ellas una proyección de sus películas, porque sigue siendo un rebelde y sus patadas pueden herir la sensibilidad del espectador que devora millones de toneladas de palomitas."Los espectadores de cine, como las avestruces, son animales realistas, sólo creen en lo que ven". Ya lo dijo Paul Valéry: "El gusto está compuesto por mil disgustos", y, "No se puede salir de la sombra, ni siquiera un poco, sin exaltar el odio de muchos".



5 comentarios:

39escalones dijo...

Yo admiro el hecho de que Godard siga al pie del cañón (y que, por ejemplo, haya rechazado el Oscar honorífico que debía compartir en una cena de tapadillo con, entre otros, Lauren Bacall). Pero creo que tras sus primeras películas, las mejores, luego se ha convertido en el máximo exponente del cine-onanismo. Aunque mejor es eso que asistir al 90% de las carteleras de hoy, es verdad.
Abrazos.

Licantropunk dijo...

Y de extra el arte de Aute.
Saludos.

Raúl dijo...

¡Bravo!

Perlita dijo...

Extraordinaria crítica. Mi admiración por Godard porque además su soberbia lo engrandece. Enhorabuena por tu acertada exposición
Saludos, Carmen.

Francisco Machuca dijo...

39escalones

Lo que me gusta de Gordard en estos momentos es precisamente eso,cine-onanismo,como si se marturbara ante el cine actual.

Licantropunk

Aute menciona en esta canción a Godard y días de lluvia.Es bonita,¿verdad?

Raúl

Ay,pillín,que sé que te gusta mucho la actriz Anna Karina.Mira que era guapa la jodia.Godard la retrató como nadie en esos primeros planos en donde ella no sabía que hacer.Esa inseguridad,esa mirada un tanto perdida,esos ojos...

Perlita

Gracias por tus palabras.

Un fuerte abrazo a todos.