lunes 22 de agosto de 2011

El viajero del tiempo

Viejos sueños de infancia me vienen a la memoria en estos días de estío a través de las relecturas de viejas novelas de ciencia ficción. Recuerdo que me fascinaban los viajes a través del tiempo. Estas novelas leídas hoy y revestidas por mi afición a la astronomía y la física siguen ejerciendo en mí una fascinación no exenta de mis primeros vuelos intergalácticos en pantalón corto. La máquina del tiempo (1895), de H. G. Wells fue verdaderamente profética por considerar el tiempo como una cuarta dimensión. Einstein utilizaría el tiempo en su teoría de la relatividad de 1905, la cual describe cómo un observador estático y otro en movimiento miden el tiempo de forma diferente. La teoría de Einstein, desarrollada por su profesor de matemáticas Hermann Minkowski, demuestra que el tiempo, en efecto, puede ser tratado matemáticamente como una cuarta dimensión. Nuestro universo es, por tanto, tetradimensional. Decimos que la superficie de la tierra es bidimensional porque todo punto perteneciente a ella puede ser especificado mediante dos coordenadas, longitud y latitud. Para localizar un suceso en el universo hace falta cuatro coordenadas.

Actualmente, el tema de los viajes en el tiempo ha saltado de las páginas de la ciencia ficción a las revistas científicas, a medida que los físicos exploran si las leyes físicas lo permiten e, incluso, si en ello se hallaría la clave de cuál fue el origen del cosmos. En el universo de Newton, el viaje a través del tiempo era inconcebible; sin embargo, en el de Eisntein se ha convertido en una posibilidad real. Ay, mi querido Marti McFly y mi viejo loco Doc. Tú, Marti si que sabes de estas cosas, pero cuando observas que actúas erróneamente, las imágenes de ti mismo y de tus hermanos, plasmadas en una fotografía que llevas en la cartera y se desvanecen, no es del todo real. Una mano se puede desvanecer en una historia de ficción, en el mundo físico, los átomos no se desmaterializan de esa forma.


Cronopaisaje y la teoría de los universos múltiples.


Examinemos en primer lugar la alternativa radical. Tiene que ver con la mecánica cuántica, esa rama de la física desarrollada a principios del siglo XX para explicar el comportamiento de los átomos y las moléculas. La mecánica cuántica señala que las partículas tienen naturaleza ondulatoria y que las ondas tienen naturaleza corpuscular. Su tópico más destacado es el principio de incertidumbre de Heisenberg, por el cual no podemos establecer simultáneamente la posición y la velocidad de una partícula con precisión arbitraria. Esta indeterminación, aunque despreciable en el mundo macroscópico, es trascendental a escala atómica. La mecánica cuántica explica el modo en que los átomos emiten o absorben luz en ciertas longitudes de onda cuando los electrones saltan de un nivel de energía a otro. La naturaleza ondulatoria de las partículas da lugar a fenómenos inusuales, tales como el denominado efecto túnel cuántico, por el cual un núcleo de helio puede saltar de repente desde un núcleo de uranio y causar su desintegración radiactiva. La resolución de las ecuaciones cuánticas de onda permite establecer la probabilidad de encontrar una partícula en distintos lugares. En una de las interpretaciones, esta línea argumental conduce a la teoría de los universos múltiples de la mecánica cuántica, según la cual existe un mundo paralelo por cada uno de esos lugares en los que la partícula es detectada. Algunos científicos que trabajan en las fronteras de la teoría cuántica se toman en serio la idea de los universos múltiples y sus consecuencias.


En este marco, el universo no contendría una única historia del mundo, sino muchas en paralelo. Experimentar una de esas historias, como en la práctica hacemos, es similar a viajar cuesta abajo en un tren que va del pasado al futuro. A modo de pasajeros, contemplamos la sucesión de los acontecimientos como si fueran estaciones situadas a lo largo de la vía, dejamos atrás el Imperio romano, la Segunda Guerra Mundial o a unos hombres pisando la Luna. Pero el universo podría ser como un gigantesco patio de maniobras, con muchas vías estrelazadas. Junto a la nuestra hay una vía en la que la Segunda Guerra Mundial nunca tuvo lugar. El tren está encontrando constantemente cambios de vía en los que puede tomar cualquiera de las bifurcaciones. Antes de la Segunda Guerra Mundial pudo haber existido un momento en el que Hitler estuviera a punto de ser asesinado, lo que conduciría el tren a la vía en la que dicha guerra no ocurrió. Según la teoría de los universos múltiples, cada vez que se registra una observación o se toma una decisión se produce una bifurcación en la vía. No tiene por qué tratarse de una observación o de visión humana; hasta un electrón en un átomo, al cambiar de un nivel de energía a otro, puede dar origen a una ramificación. Siempre en ese escenario, y según el físico David Deutsch, de la Universidad de Oxford, un viajero del tiempo podría volver al pasado y matar a su abuela cuando todavía era joven. Esto haría que el universo se desviara hacia una rama diferente, en la que habría un viajero del tiempo y una rama diferente, en la que habría un viajero del tiempo y una abuela muerta. El universo en el que la abuela vive y da a luz a una mujer que, a su vez, alumbra al viajero del tiempo-el universo que recordamos-existiría aún: sería el universo de procedencia del viajero. Éste simplemente se habría movido a un universo distinto, donde participaría en una historia diferente.

Todas estas ideas se hallan muy bien ilustradas en la novela de ciencia ficción de Gregory Benford, Cronopaisaje (1980). La historia sucede en el año 1998; su protagonista emplea un haz de taquiones-una partícula hipotética cuya velocidad es superior a la de la luz-para enviar una señal a 1963 y advertir a los científicos sobre una catástrofe ecológica que hará que el mundo quede sumergido en 1998. La alarma es recibida a finales de 1963 y los científicos comienzan a actuar conforme a ella. Conocen la teoría de los universos múltiples de la mecánica cuántica y, al exponer públicamente su advertencia sobre el futuro desastre ecológico, contribuyen a evitarlo haciendo que el universo transcurra por un camino alternativo. Incidentalmente, en ese universo paralelo el presidente Kennedy sólo resulta herido, en lugar de asesinado, en el atentado de Dallas.


A todo el que espere hallar algún día una máquina del tiempo que le permita volver al pasado y rescatar a un ser querido, lo más consolador que puedo decirle es que, hasta donde hoy se sabe, sólo sería posible si la teoría de los universos múltiples fuera correcta. En caso de ser así, entonces existe un universo paralelo en el que su ser querido se encuentra bien el la actualidad. Simplemente nosotros estamos en el universo equivocado.

8 comentarios:

axis dijo...

Dónde habitaremos verdaderamente mi querido Fran!!!? lo único interesante que puedo compartir contigo es que mi hermano hace unos días llevó a mi amigo director de cine a recibir a Christopher Lloyd!!! ajajaj, parece que está de visita aquí y él tiene que filmarlo (qué suerte tener a alguien que te cuenta estas pavadas no?) y otra más...
una de mis películas favoritas es "la máquina del tiempo" con Rod Taylor.

Después de mi gran aporte (?) y luego de tu excelente exposición, me despido con un beso!!!

:)

s a n d r a dijo...

Hace unos días, a una hora no muy adecuada y con unas copas de más, nos dió por debatir, con unos amigos, sobre el experimento del gato de Schrödinger. Igual estuviste ahí ; )

Petó

Juan Herrezuelo dijo...

Ojalá puedas comprobar un día cuán querido me es esta cuestión (y en concreto lo que se refiere a los multiversos). Todo dependerá de que cambie la suerte que me ha sido esquiva en los últimos ocho años. Por lo demás, quién no sido excitado por la posibilidad de ser un crononauta, quién no se ha planteado si preferiría viajar al pasado o al futuro. Gracias por hacer algo más comprensible el asunto de la mecánica cuántica, del que hay maravillosos documentales al alcance de You Tube. Un abrazo.

Emilio Calvo de Mora dijo...

Crononauta, como dice Juan. Ya esa palabra te hace brincar pecho adentro. He disfrutado con la literatura de los viajes en el tiempo como casi con ninguna otra. Ha sido precisamente en edad adulta y con las razones que esgrime siempre un adulto, pero cuando entras en ese mundo (ay) te conviertes en un jugador y el viaje es un juego. Magnífico, magnífico escrito, Francisco. Qué lectura más grata, señor.

39escalones dijo...

Vale, vale, todo eso es muy interesante, pero creo que es una cortina de humo para no encarar el verdadero enigma: ¿qué influencia tiene la ciencia, en particular la cuestión de la mecánica cuántica, en las modas atinentes a la peluquería? Fíjate: Einstein, el Doc de "Regreso al futuro", Punset... Incluso a Art Garfunkel se le quedó así el cartón después de estudiar a Einstein en el colegio... ¿Conspiración? ¿La dimensión desconocida? ¿Qué diría Serling de esto?
Abrazos

Licantropunk dijo...

¡Chico! ¡Qué lección de física nos has pegado! Pues yo lo de que las fotos se borran me lo creí a pies juntillas...
Saludos.

abril en paris dijo...

.."El principio de incertidumbre de Heisenberg sobre la posición y velocidad de una partícula..mecánica cuántica y naturaleza ondulatoria..." ahí ahí es dónde me he perdido, estimado Francisco :-(
Me quedé con Marty y Doc en el Delorian con su condensador de fluzo..
Solo espero que ese universo paralelo sea mejor que el nuestro.

Anoto el libro.

Desde éste presente,realidad paralela,
un saludo afectuoso sin retorno ;-D

Kinezoe dijo...

A lo de los universos múltiples es algo a lo que ando dándole vueltas desde hace largo tiempo. La posibilidad única de su existencia ya me parece fascinante, pero no sé, sería todo tan complejo: una infinidad de universos con infinitas bifurcaciones. ¡Madre mía, qué caos!... Quizá se hace necesaria en este caso la figura de un Creador/Gestor, jejeje... ;-)

No sé si habrás oído hablar de los agujeros blancos. Esta teoría viene a decir que tras cada agujero negro hay un agujero blanco, del otro lado, del que surgiría, a partir de un nuevo Big Bang, un nuevo Universo con sus leyes físicas particulares (ya sabes, todo depende del valor que tomen las constantes fundamentales...). Toda la materia que se traga la singularidad generando del otro lado un nuevo Universo. Cuando menos interesante...

Un fuerte abrazo, amigo. No te he comentado todas las entradas pero las estoy leyendo con mucho interés. Muchas veces veo que no puedo aportar nada y me limito únicamente absorber parte de la gran riqueza de tus posts, anotando títulos, apuntando frases, etc. De esta forma, por ejemplo, te puedo decir que me entró el gusanillo de indagar sobre la serie "The Twilight Zone". Hace mucho que he oído halar de ella pero no recuerdo haber visto ni un solo episodio...

Fascinante el tema de este post. Para enmarcarlo. Envidio tu capacidad para hablar de tantos y tan variados temas. Podría decirse que eres el nuevo Asimov de la blogosfera... ;-)