
Me interesa, personalmente, el año 50, donde marca la transición de Anthony Mann desde el cine negro al western. Con Las furias (1950) y La puerta del diablo, a la que siguió Winchester 73, el primer título del ciclo con James Stewart, formado por Horizontes lejanos (1952), Colorado Jim (1953), Tierras lejanas (1954) y El hombre de Laramie. Todas ellas, junto con El hombre del Oeste, interpretada por Gary Cooper, son obras maestras del género. Tras un prolongado periodo de atonía durante la década de los 40, el western estaba volviendo a recuperar su anterior categoría y los primeros westerns de Mann, con sus conflictos internos y violentos, su vigoroso sentido del Oeste, resultan plenamente representativas de esa nueva oleada de westerns producida en los años 50. En Border Incident (1949), Mann había demostrado ya que era capaz de manejar tan dramáticamente el paisaje como los escenarios urbanos, habilidad que trasladó a sus películas del Oeste, en las que ofreció un retrato de los aspectos más trágicos y sombríos, precisamente los que esquivaba John Ford.
Como corresponde a la visión esencialmente pesimista y dramática de Mann, su primer western, La puerta del diablo, es un sentido epitafio a la figura del indio, una película mucho más dura y comprometida en su defensa de los pieles rojas que la tan conocida y alabada Flecha Rota (1950), de Delmes Daves, y, en la que demostraba con implacable lógica que la razón de ser de la ley es la represión y la explotación y que el poder político nace realmente del cañón de un arma de fuego. Con Las furias, Mann abordó el primero de sus westerns centrados en intensos conflictos familiares. Detrás de la historia de Barbara Stanwyck intentando demostrarse a sí misma que era digna de un duro ranchero se encuentra oculto un desarrollo complejo de Electra, por lo que la película recuerda mucho al más famoso western psicológico de los 40, Pursued (1947), de Raoul Walsh. Ambas películas estaban basadas en novelas de Niven Busch y exploraban áreas tradicionalmente desdeñadas por el cine del Oeste. Como indica su propio título, Las furias remite al mundo de la tragedia griega. Al igual que ocurre en otros westerns de Mann, los conflictos familiares alcanzan un paroxismo que los aproxima a los dramas shakesperianos, por lo que no tiene nada sorprendente que uno de los proyectos más queridos de Mann, que no llegó a realizar nunca, fuera una versión de El rey Lear, ambientada en el Oeste y protagonizada por John Wayne.
Winchester 73 (como las restantes películas con James Stewart) esencialmente una historia de venganza ambientada en los grandiosos paisajes del Oeste, que adquiere condición de verdadero protagonismo y que contribuyen a modificar y explicar el comportamiento de sus personajes. En estas películas se encuentra en estado casi puro el héroe típico del cine de Mann, un hombre solitario, resentido, casi una figura esquizofrénica, impulsado a la vez por violentas fuerzas internas y por el deseo de paz y tranquilidad. El modelo más claro lo constituye Colorado Jim, en la que el protagonista se convierte en cazador de recompensas fundamentalmente para vengarse de sí mismo por haber sido demasiado humano y vulnerable en el pasado. Con frecuencia, como ocurre en Horizontes lejanos, el encantador "malo", actúa como contrapunto y reflejo del héroe, como su alter ego más o menos equilibrado. Y eso es lo que dota a sus enfrentamientos de tanto vigor y grandiosidad épicos.
Como ocurre con todas las leyendas, los westerns de Mann giran en torno a la familia; en Winchester 73, Lin McAdam persigue implacablemente a su hermano, que ha asesinado a su padre. En El hombre de Laramie, el drama edípico se desarrolla en el seno de la familia Waggoman, mientras que en El hombre del Oeste un forajido reformado mata a su padre adoptivo y a su grotesca familia con el fin de poder iniciar una nueva vida. En todas estas obras aparece el tema de la suplantación, de la muerte del padre. Bajo esos conflictos dinásticos, con sus implicaciones de tragedia clásica, bajo los ciclos de muerte y resurrección del héroe, se encuentran las fuerzas del subconsciente sobre las que trata la obra de Sigmund Freud. Las películas de Anthony Mann son un verdadero placer para la vista, espectaculares. Tuve la suerte de verlas todas ellas en el cine y en cinemascope. Mann fue uno de los directores que mejor supo abordar este difícil formato. Es una lástima que las nuevas generaciones ya no tengan la posibilidad de ver estas películas en su estado original. Jean-Luc Godard dijo una vez de Anthony Mann: "una admirable lección de cine, de cine moderno".
7 comentarios:
Como no he sido adepta al cine western, al menos paso para dejarte un beso desde el lejano oeste :)
La gran fuerza del western de Anthony Mann radica, creo, en su habilidad para el contraste, de los grandes espacios naturales y de la pequeñez humana en ellos, al torbellino interno dentro de un cuerpo insignificante, anecdótico, frente al inmenso espectáculo de la naturaleza, pero al mismo tiempo tan natural y contradictorio como ella. Su uso del paisaje, a veces como contraste y a veces como símbolo, no tiene parangón.
Abrazos, amigo.
Como admirable es el repaso que tú haces de su obra.
Pero ¿esto qué es? ¿Anthony Mann o William Shakespeare? ¿Western clásico o teatro isabelino?
¿To be or not to be?
Estupendo análisis.
Saludos.
... me haces recordar con tu interesante texto que tengo que repasar la filmografía de Anthony Mann. Unas las tengo muy olvidadas y otras aún no las he visto...
Me interesa también su relación con estas tierras..., fue uno de los fichajes del productor Samuel Bronston... y ya poniéndome en mi vena frívola cinematográfica... fue el primer esposo de la manchega Sarita Montiel...
Pero una de las pelis que más me apetece ver de él y no me digas por qué (bueno puede que la culpa la tenga Barbara Stanwyck que me encanta)es LAS FURIAS.
Besos
Hildy
Mann supo ver ese lado oscuro en el carácter del intachable Jimmy Stewart. En otro actor, esa sed de venganza a la que tan acertadamente te refieres hubiera resultado demasiado perturbadora. Qué suerte tuviste de haber podido ver estas películas en pantalla grande: películas abiertas al paisaje, películas iluminadas. Las sombras se han adueñado de las últimas películas del oeste. Y la pretenciosidad también. Y los guardapolvos. (Mi favorita fue siempre Winchester 73). Un abrazo.
Otra gozada de texto, querido amigo. Precisamente ahora andaba repasando yo viejos títulos del western. Creo que "La furia" no la he visto. Mann, por supuesto, un genio. Y tú menuda suerte has tenido si has podido disfrutar todos estos títulos en pantalla grande que es para lo que fueron concebidos, dicho sea de paso (no para verlas en una pantalla de ordenador...).
Fuerte abrazo, Francisco. Extasiado me dejas. No sé si serás consciente pero nos estás creando muchas necesidades a todos tus lectores con tus posts. De ver y rever decenas de pelis, y de leer y releer otro tanto de libros. ¿Dónde venden el tiempo?... ;-)
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