miércoles, 30 de noviembre de 2011

Homo narcisus



Rosa Sender, psiquiatra con más de cuarenta años de práctica en su oficio de paliar los males y trastornos del vivir humano, refiere que a lo largo de su experiencia médica los trastornos más habituales planteados por los pacientes que han acudido a su consulta han variado sustancialmente. "Cuando empecé a visitar, los pacientes que acudían aquí en busca de ayuda para mitigar su malestar, aparte de personas afectadas que sufrían transtornos muy específicos-diversos tipos de psicosis, esquizofrenia, etc.-, eran, en su mayoría, personas afectadas por complejos de culpa, casi siempre relacionados con sus relaciones con padres, familiares, amigos, la pareja o los hijos. Sentimientos negativos surgidos del mal sabor que en ellos habían dejado relaciones no solucionadas, desde el punto de vista moral y ético, de manera satisfactoria según ellos mismos, lo cual les generaba un descontento íntimo y les proporcionaba una imagen tan deplorable de ellos mismos que llegaba a provocarles trastornos del sueño, desánimo y, en fin, algunos cuadros clínicos aparentemente similares al de depresión". ¿Hoy los neuroticos no se deprimen? "Por supuesto, los neuróticos, como tú los calificas...", sonríe ante mi generalización, "se siguen deprimiendo o presentando trastornos fáciles de confundir con la depresión. Pero los factores que producen el malestar (hablamos de malestar, no de enfermedad) han variado. Hoy en día, una persona que confiesa no poder soportar la sensación de sentirse culpable raramente acude en busca de ayuda. Se diría que la culpabilidad es un sentimiento en declive. En cambio, abunda, y ha ido en aumento en los últimos años, el individuo narcisista que acude, realmente desasosegado, a la consulta; el individuo, hombre o mujer, realmente víctima del pánico porque ha detectado que, a su alrededor, no se le considera en la medida que él se cree merecedor. Para ellos es una auténtica debacle que les afecta en el terreno laboral, amistoso, familiar, de pareja... Por lo general, son personalidades competitivas, adiestradas para el triunfo en el trabajo, en las relaciones humanas, en sociedad, incluso en el ocio... Eso sí, con bagajes muy pobres, dinero, presunción de un tren de vida de alto standing, ropas de marca... Aunque el modelo no es exclusivo, no mucho menos, del de las clases sociales adineradas; personas pertenecientes a estamentos poco acomodados repiten el mismo esquema."

Ana María Moix, Manifiesto personal


Es evidente que el homo narcisus, surgido en este país en los años ochenta se la ha puesto la cara de pasta de boniato. Los narcisos que han vivido, también, por la obsesión de la propia imagen, de la imagen física, aparencial, y lo que éstos ostentaban, la crisis económica global, los han dejado noqueados en un rincón del ring llamado realidad.

7 comentarios:

Elvira dijo...

Buenísima esta cita. Ya leí en un libro hace tiempo que vivimos en una sociedad narcisista, que este es el principal mal de nuestro tiempo, desde el punto de vista psicológico.

Un fuerte abrazo, Paco!

Raúl dijo...

Yo tengo un tanto de las dos fuentes patológicas: culpa y narcisismo.

s a n d r a dijo...

Por qué debemos buscar esa "perfección"? Quiero decir que el sentimiento de culpa forma parte de nosotros, es la conciencia personal y hasta cierto punto yo lo considero una virtud (siempre y cuando no sea enfermizo, claro). Y en cuanto al narcisismo, tres cuartos de lo mismo: no buscamos agradar a los demás? (y no me refiero a la estética) buscamos la "aprobación" de aquellos que admiramos y eso se consigue si nace primero en nosotros mismos.

¿Individualidad o rebaño?

Un petó, Machuca

Mita dijo...

¿Puedo criticarte abiertamente?
el homo narcisus es un individuo que no va a un psiquiatra, es demasiado narciso :)
Hay mucha historia en torno a estos temas, de todas las patologías que he conocido, lo único de todas esas personas en conjunto que me quedaba claro, es un fondo de una hipersensibilidad extrema, una vulnerabilidad indescriptible y una incapacidad para desviar el dolor interior o la crítica contra lo de fuera.

Besotes

Francisco Machuca dijo...

Elvira

Tienes razón,amiga.Desde un punto de vista psicológico que tiene cada vez a adquirir dimensiones insospechables.Creo que ya vivimos en un mundo de síndromes no reconocidos.Vivimos ya en un mundo de consecuencias irreversibles.

Raúl

¿Y quién no, amigo.Darse cuenta de ello ya es mucho.

Sandra

Estoy totalmente de acuerdo contigo,amiga.Pero precisamente se trata de lo que ya dices:"siempre y cuando no sea enfermizo".Eso es lo que temo.Este post nace precisamente de una situación que viví en persona no hace mucho.

Mita

Si acaso debes reprenderle a la Moix y a la psiquiatra,aunque estoy totalmente de acuerdo con ellas.Pero como dice muy bien Sandra,existen ya numerosos casos enfermizos.Tengo a conocidos que sí visitan al psicólogo o al psiquiatra por motivos de no ser reconocidos en su justa o,desmesurada medida.

Gracias por vuestros comentarios que tanto enriquece un tema tan peliagudo.

39escalones dijo...

Ilustrarlo con el careto de Brad Pitt es poner la guinda al pastel. No ya por él mismo, sino por quienes ven en él mucho más de lo que es. Y tanto igual puede decirse de la peliculita en cuestión.
El homo narcisus -como bien dices, todos en alguna medida- sueña despierto porque quiere la vida que le pretenden vender. Algún día nos daremos cuenta cuánto daño hace la publicidad, la propaganda. Si, la misma que inventó a dios.
Abrazos, monstruo.

Anónimo dijo...

Buenísimo...

... y la secuencia que pones de EL CLUB DE LA LUCHA ilustra perfectamente el texto.

Me haces recordar que debería volver a verla...

Tanto el golpeado por el sentimiento de culpa como el narcisus, en sus extremos... se alejan de esa sensación que buscamos que se llama felicidad y entran en el terreno de la insatisfacción.

Por otra parte tanto el sentimiento de culpa como el narcisismo son dos cosas que... ¿quién no ha padecido o padece de vez en cuando?

Dios mío, creo que empiezo a delirar...

Como siempre haces pensar.

Besos
Hildy