
viernes 28 de enero de 2011
La última frontera

miércoles 26 de enero de 2011
Buscando soluciones

Voy a un café en donde suelo coincidir cada mañana con un político, y ayer, no pude evitar acercarme a él para proponerle una idea que posiblemente podría sacarnos de semejante berenjenal. Disculpe, tengo una solución para... Oh, venga, pringao, me dijo, ¿se puede solucionar la pobreza? ¿Se puede solucionar el crimen? ¿Se pueden solucionar las enfermedades, el desempleo, el calentamiento global, las pensiones, el recorte sanitario, el declive de la educación, la vivienda o cualquier otro herpes social? Claro que no. Sólo se puede intentar que sean lo bastante manejables para que la gente siga con su vida de cualquier manera. No es cinismo, es madurez; no se puede detener la lluvia, sólo construir tejados y esperar que no tenga goteras o, al menos, que no gotee sobre la gente que va a votarnos. Disculpe, le dije, será sólo un momento. Está bien. Verá usted, durante la Segunda Guerra Mundial fue bombardeado un barco de carga japonés. Se hundió en el puerto de Tokio con un gran agujero en el buque. Reunieron un grupo de ingenieros para resolver el problema y devolverlo a la superficie. Uno de los ingenieros dijo que recordaba haber visto, cuando era niño, una película de dibujos animados del pato Donald en donde había un barco en el fondo del océano con un agujero en el buque y que llenaban de pelotas de ping-pong y finalmente flotaba. El escéptico grupo se pusieron a reír, pero uno de los expertos estaba dispuesto a intentarlo. Evidentemente, ¿en qué otro país del mundo se podía encontrar veinte millones de pelotas de ping-pong si no en Tokio? Resultó ser la salvación perfecta. Llenaron el buque de pelotas y salió a la superficie. El ingeniero estaba encantado. George Burns, por otro lado, el gran intérprete de vodevil, dijo una vez: "Es una lástima que los únicos que saben como dirigir el país estén demasiado ocupados en pedir limosna por las calles y cortando el pelo". El pato Donald, el genio de vodevil, los vagabundos, el peluquero, etc. Siempre se puede encontrar soluciones morales a los problemas situándose en un nivel totalmente diferente. Además, ante las dificultades irresolubles, hay que creer en uno mismo...Le sugiero, me aseveró el político, que, una vez obtenido el solaz emocional que puede derivarse del lanzamiento de un ladrillo, se abstenga usted de seguir con sus fantasías.
Cada vez son más frecuentes las fases en que me siento así, con ganas de quedarme en casa, de decirle adiós muy buenas a toda esta batahola, y luego pienso que gracias a Dios que se inventaron las cortinas.
martes 25 de enero de 2011
Zona de sombras

Cuando el personaje le está devorando, aparece el hada buena. En 1980, durante el rodaje de Corazonada, se enamora de una dramaturga de origen irlandés, Kathleen Brennan, inquilina del taller de talento que subvenciona un Coppola en la cumbre de su poder. Kathleen le retira del alcohol mientras arregla sus barullos económicos y contractuales. Se casa rápidamente y, tras pasar por Nueva York, se refugian al norte de California, en el valle de Sonoma. Adiós a la bohemia: tienen hijos y ejercen de padres.
A diferencia de lo ocurrido cuando Bob Dylan se retira de la circulación en 1966, no simplifica su música. Bajo la influencia de Kathleen, Tom se ha radicalizado en sonido, estructuras y expresión. Ya no es la simpática destilación de un beatnik arquetípico. Kathleen le azuza a arriesgarse, incluso en política. Desarrolla su faceta como actor secundario, generalmente con realizadores de prestigio. Ignora las convenciones de la industria musical: nada de giras promocionales, sí a caprichos como editar dos álbumes simultáneamente. La libertad por encima de todo.
Temesoro de que se caracterice a su esposa como una nueva Yoko Ono, Tom se esfuerza en protegerla. Así, lleva su proceso creativo a la zona de sombras. Prefiere que no quede claro cuánto hay en ella en cada disco. Desvía las preguntas incómodas con alardes de excentricidad, exhibiciones muy aplaudidas por los pocos periodistas a los que concede citas. En ese proceso se menosprecia a muchos fieles de la primera época. La obsesión de Tom por el misterio ha desembocado en censura encubierta, que inevitablemente, multiplica la curiosidad por la persona que se oculta tras esos discos intimidantes.viernes 21 de enero de 2011
Un retrato de la vida cotidiana (julio de 1936)

Don Luis se destaca asimismo por encima de esta composición coral. Sus constantes intervenciones, irónicas y mordaces, son el medio de mantener una clara postura ética a lo largo de la obra. Como tantos protagonistas de películas y obras del gran Fernán-Gómez, don Luis es un antihéroe, un hombre que se ve obligado a renunciar a sus aspiraciones e ilusiones ante las obligaciones que impone la sociedad. Como explica doña Dolores a su hijo, "en una época en que nos iban muy mal las cosas" don Luis guardó sus libros en un baúl de la buhardilla "y se echó a la calle a buscar otro empleo para las horas libres. Y desde entonces empezó a irnos un poco mejor". Doña Dolores tiene una visión más tradicional de las cosas, más realista y pragmática, aunque se muestra capaz de aceptar buena parte de las ideas políticas de su marido, de su hija o de su sobrino Anselmo cuando la ocasión lo requiere. Ella motiva con su actitud que don Luis asuma responsabilidades que no cuadran con su forma de pensar. Pero la integridad moral de don Luis permanece incólume incluso en estos momentos, como en el caso del despido de María, la criada. Su actitud ante la vida se evidencia claramente en dicho episodio y en las palabras que dirige a la muchacha: "A este valle de lágrimas hemos venido a llorar lo menos posible. Y a gozar y a divertirnos lo más que podamos", actitud vitalista que luego matizará ante su hijo: "Hay que hacerse a las circunstancias: Hay que vivir siempre". En este sentido, es el personaje más lúcido de la obra, el que demuestra una posición más comprensiva y tolerante hacia todos porque sabe que lo importante es siempre vivir manteniendo coherencia de su pensamiento dentro de los límites marcados por las circunstancias personales e históricas. Esta derrota en sus aspiraciones se compensaba con la esperanza depositada en sus hijos. Ambos recogen su legado: Luis con su vocación de escritor, Manolita con una moral libertaria ante la vida y su opción por el mundo del teatro. Pero el caso es que todo termina frustrándose, como le había sucedido al padre. El resultado de la guerra dará al traste con sus ilusiones: Luis, convertido en chico de los recados; Manolita, madre soltera y actriz en una sociedad de moral restrictiva como la que sobrevino en la postguerra; y el propio don Luis con el panorama de la detención, la depuración ante un futuro incierto.miércoles 19 de enero de 2011
Una copa para la gran rutina
martes 18 de enero de 2011
Un trago para el camino
Bebían los escritores, bebían sus personajes y bebía todo el mundo en Estados Unidos. Así pues nada tiene de extraño que la novela Tres habitaciones en Manhattan, todo un homenaje a Nighthawks, el célebre cuadro de Edward Hopper, sea también una guía alcoholizada de los bares nocturnos de Nueva York.
Así pues, como les decía, eso no tendría nada de particular. Pero ¿y Maigret? En En los dominios del "coroner", el comisario apenas abandona la barra del bar de Tucson en el que se cepilla un whisky tras otro mientras se distrae contemplando a la clientela. Sabíamos que el comisario Maigret no era ningún angelito, sabíamos que bebía en horas de servicio (algo normal en la policía francesa de los años treinta), sabíamos que su afición por la cerveza, de que no le hacía ascos a una copita de fine; sabíamos que el calvados le servía de estimulanate...pero eso de cepillarse un whisky tras otro...lunes 17 de enero de 2011
El sueño de una vida


London tituló "Lo inconcebible y lo monstruoso" el capítulo en que describía las deficiencias del Snark, y no exageró ni un pelo. Mal que bien, tras profundas reparaciones en Hawai, llegó a las islas Marquesas, las Salomón y Tahití. Por si las desgracias fueran pocas, London sufrió terribles picores durante el último tramo de la travesía. Se temía que fuera lepra, pero se quedó en psoriasis. London tuvo que pasar un mes en un hospital de Sidney.

En 1910, Jack London ya estaba harto del Snark. Abandonó el proyecto de vuelta al mundo, vendió el barco por 4.500 dólares y regresó a California. Nuestro autor escribiría al final de sus días sus tremendas memorias alcohólicas en su admirable libro, John Barleycorn: "En mi adorable rancho del Valle de la Luna, con el cerebro anegado por el paso de muchos meses de alcohol, caí prisionero de la tristeza cósmica, que es herencia del hombre".
En 1913, el Snark permanecía atracado, incapaz de navegar, en la pequeña isla de Aori, en Nuevas Hébridas. En 1919, con London ya fallecido, Martin Johnson, que había hecho la penosa travesía con el gran escritor, localizó al Snark en el mismo sitio, casi destruido.Tras ese último avistamiento empezó la leyenda. El Snark fue visto, supuestamente, en distintos puertos de la zona. Existen varios testimonios de los años treinta. Y así hasta hoy. El Snark, que fue una porquería en vida, parece navegar estupendamente después de muerto.
jueves 13 de enero de 2011
El Quijote del cine


martes 11 de enero de 2011
La edad de las ilusiones (un recuerdo)


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Hoy pienso que cada uno opta por las opciones que la vida te permite escoger. Ya no estamos enojados con nuestros padres sino con nosotros mismos. La vida está hecha, desde muchos años atrás, de malentendidos. El tiempo se detiene cuando vemos claramente que toda acción es inútil o dañosa. Nada es de ningún sitio concreto y que el estado más lúcido del ser humano es no tener nada y sentirse extranjero siempre. No hay destino que no supere el desprecio. Frente a la mirada transfiguradora existe la mirada claudicante. El desánimo, la tristeza, el aburrimiento, la desesperanza, sólo permite ver un paisaje desolado e intransitable. La moral, la historia y la experiencia de cada día nos enseña que para alcanzar el equilibrio no hay una infinidad de secretos, no hay más que uno: someterse. Significa, pues, el paisaje de cada uno la esfera, de sus capacidades, todo lo que puede aspirar a ser y, al propio tiempo, el coto cerrado del cual no puede salir jamás. El paisaje es nuestra limitación, nuestro destino.
Ya no estoy en condiciones de rehacer mi vida sino para terminar mis días en condiciones aceptables, y eso ya encierra una gran proeza. Ya no van quedando opciones en el mundo. A mí ahora el afecto me ancla ya la memoria.
miércoles 5 de enero de 2011
Mitología irracional


Han pasaso cincuenta años desde que Wilder ideó su gran película desde las nubes bajo un cielo más azul, y, la historia le ha llevado la razón. Hoy, el ser humano es más historia que naturaleza. ¿Tiene sentido la Historia o es una cadena de casualidades, absurdos y bromas trágicas? El antropocentrismo del siglo XIX ha quedado conmocionado por la serie de catástrofes históricas del siglo XX, empezando por las guerras mundiales y terminando por el totalitarismo. El camino de la civilización a desembocado en una sucesión de masacres que no parece tener fin, y cada idea, cada principio, tiende a transformarse en una mitología irracional. No hay modo de impedir que una generación se tape los ojos; la historia sigue moviéndose por impulsos no dominados por completo, por convicciones parciales y no claras, por decisiones que no son decisiones y por necesidades que no son necesidades. "... la historia, esa obnubilación en marcha", E.M.Cioran. Es mejor no esperar nada de una revolución porque la humanidad ha repetido siempre los mismos errores, la burocracia, la mediocridad extrema de los jefes y, en los períodos algo agitados, cuando la gente se pone nerviosa, el patíbulo. El tono de una civilización lo da la obra media de nuestra época, caracterizada por el proceso técnico, por el olvido del la ética, por los cambios sociales acelerados, por el despegue de nuevas economías y por la rápida evolución de otras, nuestra obra media es kitsch. Estamos en el siglo donde florece la vulgaridad. Es el siglo del hombre común. "Hemos llegado al fin de la Historia", Francis Fukuyama. Wilder lo sabía como lo sabía Michelet: "Hay que faltarle el respeto a la historia para entender la historia." ¿No son las películas de los hermanos Marx las más sensatas de todo el siglo XX? Me maravillo a menudo de que la historia resulte tan pesada porque gran parte de ella es pura invención. Estamos medio hundidos en el pantano y nos salvamos por los pelos; una muestra más de nuestra tenacidad en amargarnos la vida. "Todo se hace pedazos, toda coherencia ha desaparecido", John Donne.


