Mi querido Groucho:
Es la segunda vez que te escribo desde este espacio diminuto de la red. Eres un ingrato porque nunca me respondes, pero estoy seguro que tus razones tendrás, viejo lobo. Sí, te digo viejo lobo. Canalla.
Ya sabes que siento una enorme satisfacción por tu persona, sobre todo porque no pretendes enmendar el mundo: nada, hombre, el mundo de las ovejas. Las ovejas, cuyas limitaciones de herbívoro han convertido el mundo en una porquería, viven obsesionadas con arreglarlo, con hacerlo todavía más ovejuno. Al lobo Groucho, la cosa te trae al fresco. En cine, tiene su mérito: se impone el happy end, cada lobo con su pareja y triunfo final de los buenos sentimientos de herbívoro. Contigo, no hay cuidado. Si a contrapelo sucede que ayudas a alguna parejita en detrésse, lo haces fundamentalmente para desenbarazarte de ella, pero tus gruñidos feroces y sarcásticos demuestran que no se trata precisamente de una obra de caridad..., ¡estamos lejos de Charlot, afortunadamente! A ti lo que te va es la gran conspiración bufa del lobo contra el mundo, la zapa jubilosa y zarandeada del gran mausoleo civilizado: ¡soplaré, soplaré y vuestro mausoleo derribaré!...
Menuda pieza estás hecho, colega. Eres el único cómico del cine que no condesciende jamás a inspirar compasión, ni lástima, ni manchas tus carcajadas divinas con el pringoso jarabe de los buenos sentimientos. Nietzche se empeñaba, el santurrón de él, en que el superhombre sería algo así como un César romano con alma de Cristo, pero se equivocaba de medio a medio: el superhombre será un Atila estelar con tu alma. Como el rebaño de la convención está guardado por palabras, es a las palabras a las que ataca el lobo. Para destruir las palabras hay que ser mucho más rápido que ellas, mucho más desalmado y, sobre todo, mucho más literalmente convencional: ésa es tu clave inmoral, pillo. Tomo por ejemplo, la más almibarada e hipócrita de las convenciones, la amorosa (es decir, la convención contra el amor): si ella te dice: "¡Qué ramo de flores tan maravilloso! Lo guardaré toda mi vida...", hay que ser inmediato en asestar con la mejor sonrisa: "Espero que no, porque lo he alquilado por dos horas"; si la buena y rica mujer hace proyecto de matrimonio, diciendo: "Viviremos en una casita maravillosa, ¿verdad?", el lobo que llevas en tu interior se interesa enseguida por el asunto: "Desde luego, ¿o es que piensas mudarte?"; y si ella no puede resistir la tentación de lamentarse a priori: "¡Ay, cuando sea vieja te irás con otra mujer más joven y te olvidarás de mí!", merece que se la tranquilice con un delicado: "¡No digas tonterías, mujer! Te escribiré todas las semanas...".
Mi querido Groucho, eres un gran depredador, el humorista más auténtico e implacable desde Shakespeare. Rufus T. Firefly, capitán Spaulding, ¡oh, mi yo! ¡oh, vida! Capitán mi capitán, díctame la respuesta adecuada, que ya vienen los borregos buscándome.
¡Y vaya cortándome las uñas bien cortas, que en este camarote de ovejas ya va faltando sitio!
Un fuerte abrazo, amigo. Espero tu respuesta.


5 comentarios:
Mi querido Francisco:
No te contesté la primera vez porque la misma razón por la que no debería contestarte esta segunda. Estoy muy mayor para las tecnologías. El poco tiempo que me queda lo gasto en cortejar damas de buena posición, en darle caladas a los buenos puros que me van regalando, pero me muevo ya muy torpe y la tos no me permite tragarme todo el humo. Gruño menos, hablo menos, hasta hago reír menos. No sé si agradecerle su noble interés hacia mi persona. Al fin y al cabo no sé si tiene alguna hija casadera a la que pueda convencer de lo inofensivo de mis zarpas de lobo. Tampoco si detrás de sus entusiastas palabras para conmigo hay una cuenta de ahorros saneada de la que pueda beneficiarme en los últimos días que me quedan. Le confesaré que los pase bien, al fin y al cabo. Vivo lo que se dice de las rentas. Mi bigote pintado abre muchas puertas. Se ríen del camarote, se ríen de la parte contratante y de mi curiosito modo de andar, y advierto, es cierto, un afecto sincero entre los que me paran en los parques. Salgo poco, no crea. El rebaño está desquiciado y no tengo ganas de pastorear. El mundo está peor de lo que yo podía imaginar cuando ya pensaba, ay, que estaba bien loco. El capitán Spaulding lo he dejado en casa. A la espera de que la gente joven, la de ahora, la que se troncha al ver a un gilipollas mirando por un agujero en la pared cómo se duchan sus compañeras de instituto en el gimnasio, no entiende bien el humor mío y de mis hermanos. No creo que soporten cinco minutos de arpa tocada amorosamente entre vaporosas coreografías en blanco y en negro. Mi bigote en 3D, Francisco. ¿Imaginas mi bigote en 3D? Es mejor que no haya vivido todo esto y viva a espaldas del mundo. Mi legado, he aquí mi legado. He estado por España y he escuchado al doblador que tapó mi voz a beneficio de la suya. Creo que incluso me gustó. No suena como la mía, pero suena bien, suena a Groucho, suena a mí. En fin, sr. Machuca, no voy a dejar que escriba una tercera carta, pero si lo hace, si me desoye, prometo leerla. Me ha caído usted de puta madre. Uy, es la primera vez que digo una malsonancia. Son los tiempos.
Groucho Marx
Muchas gracias por responderme,amigo Groucho.Algo imaginaba respecto a todo lo que me cuentas.¡Tu bigote en 3D!Te comprendo.Los tiempos no dan para más y creo que hoy te lapidarían al instante en este mundo de borregos y bien pensantes.
Me consuela saber que estás bien en donde estás y que te siguen regalando puros y mujeres a las que cortejar.Cuando llegue el día de partir me gustaría encontrarme contigo y con tus hermanos,que seguro que tenés el cielo patas arriba,como buenos anarquistas.
Gracias,gracias de nuevo.
Un fuerte abrazo,amigo.
Estoy seguro de que le gustaría esta carta a Groucho...mucho más que comprobar lo que es el cine, actualmente. Por cierto, hoy me he enterado que Groucho pidió a Frank Sinatra que dejara de ver a Barbara, al menos, mientras fuera la esposa de Zeppo pero, claro, Frank no hizo caso. Un abrazo!
Es curioso: de recibir respuesta de Groucho esperaba que fuera mediante una carta tipo "Animal crackers", en plan "Ungerdunger, Ungerdunger, Ungerdunger y MacCormick" -se ha comido usted un "Ungerdunger". Y el más importante-, ya sabes, de esas que empiezan por "comillas, cierre comillas, comillas, interrogación", de esas de las que se sacan dos copias, se tira el original, y luego se tiran también las copias.
Abrazos, amigo.
Qué suerte tienes, tío. Mientras a ti te contesta Groucho, a mí sólo me escribe el banco.
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