domingo 15 de enero de 2012

Mi Marlon Brando (2)


Para José Luis Garci que nunca leerá este post

El otro día terminé de leer el último libro de José Luis Garci Mirar de cine. Siempre es un placer leerle, sobre todo por la emoción que transmite sus escritos. Es capaz de hacernos emocionar incluso por las cosas que no nos gusta. El texto que sigue ha sido inspirado por un magnífico escrito que Garci dedica a Marlon Brando, Morir de Brando.

¿Es Marlon Brando el Mae West del cine contemporáneo? A primera vista, no hay estrellas de Hollywood que puedan parecerse menos, pero una nueva visión de las películas de ambos se empieza a percibir lo mucho que se asemejan, sobre todo en la medida en que gozaron de una inmensa fama como consecuencia de un nuevo tipo de franqueza sexual, para caer luego víctimas de la celebridad que habían ayudado a crear.

Tanto Brando como Mae West subieron al estrellato proyectando una carnalidad potente y perezosa, raramente vista antes que ellos. Ambos desbordaron completamente los papeles que les tocó representar, y fueron grandes reescritores de sus guiones en el plató, a los que añadían una profundidad y un toque que rara vez les reconocían. Tras sus primeros éxitos inmediatos, ambos vieron cómo sus carreras se derrumbaban cuando Hollywood alteró su curso y apostó por un clima de cambios sociales y comerciales, tras lo cual se hundió en una serie de películas sosas de las que apenas consiguieron salvarse a fuerza de voluntad propia. Y, sobre todo el final, ambos se convirtieron en perdurables iconos camp, adorados por esa mezcla de fracaso y orgullo combativo que los amantes de lo camp han hallado siempre irresistible, como el caso de Barrymore y Judy Garlan, y fueron el blanco de chistes crueles.
Son años de prosperidad de la era Eisenhower y cuyo despertar a la vida, tan lleno de frustraciones, fue impulsado por la aparición del joven Brando como el inolvidable Stanley Kowalski en Un tranvía llamado deseo (1951). Ladino, analfabeto y agresivo, además de soberanamente seguro de su cuerpo animal y sudoroso, el Kowalski de Brando se convirtió en el ídolo de una generación rebelde que, si bien no estaba dispuesta a violar a sus madres, representadas por la ilusa y remilgada Blanche Du Bois, sí estaba dispuesta al menos a violar los preceptos morales de sus madres.

Sigo rastreando los orígenes del forastero herido de las primeras películas de Brando-Hombres (1950), Un tranvía llamado deseo,  Salvaje (1953), y La ley del silencio (1954)- en su infancia de clase media en Illinois, exteriormente respetable pero profundamente afectada a causa de unos padres alcohólicos. Creo que los hijos de alcohólicos, al tratar de desviar la atención de la vergüenza que sienten, buscan a aquellos aún más problemáticos que ellos, y que eso explica por qué Brando eligió los papeles del que lleva siempre las de perder y en los cuales descolló. Más allá de la verdad de esta hipótesis, es cierto que los personajes de Brando han sufrido más palizas violentas a lo largo de los años que los de ningún otro actor de Hollywood.

Hacia mediados de la década de los cincuenta, Hollywood estaba desesperado por defenderse contra el creciente poder de la televisión. Los estudios comenzaron a invertir en suntuosos espectáculos de cinemascope, y así acabó la primera y más grandiosa fase en la carrera de Brando. Durante las dos décadas que siguieron, se vio actuando en una serie de películas de éxito pero de calidad inferior, como la absurda Desirée (1954), en la que interpreta a un Napoleón tímido y distraído, y que parecía no ver la hora de partir a Santa Elena. Sayonara (1957), muerte lenta en el monte Fuji y Piel de serpiente (1959), en la que se convirtió en el primer actor en cobrar un millón de dólares por una película. Entonces, elevado a la condición de superestrella, ya no podía encontrar los papeles denigrantes que satisfacían su necesidad de ser humillado, y con el paso de los años pareció volverse más depresivo, oculto tras una pantalla de acentos extraños y manierismos. Elogio su interpretación del distinguido y caprichoso Fletcher Christian en Rebelión a bordo (1962), aunque su acento británico, tan extraterrestre como los acentos de Meryl Streep.


Fue entonces, por fin, cuando logró escapar, primero con El padrino (1972), y luego con el que, a mi juicio, es el mejor papel de cuantos ha hecho, El último tango en París (1971), que de ningún modo es una película pornográfica sino el retrato pasmoroso de la desesperación de un hombre maduro, y en la que él mismo escribió una buena parte de sus diálogos. Después hizo unas cuantas apariciones como invitado en películas de segundo rango, y reservó sus mejores actuaciones para el mundo fuera del plató, en donde considero su brillante personificación de un padre convencido de la inocencia de un hijo en el juicio por homicidio a Christian Brando.

8 comentarios:

JLO dijo...

que bestia de actor no? tan grande que hasta hizo famosa a la campera de cuero motoquera, no usada mucho antes de él...

no sabía lo del juicio de su hijo... como terminó eso?

salu2

Anónimo dijo...

Ah, Marlon Brando.
Recuerdo lo que disfruté de unas memorias suyas, LAS CANCIONES QUE MI MADRE ME ENSEÑÓ.
Me encontré con cosas que ya sospechaba a partir de sus interpretaciones.
Donde le tengo más cariño (y fidelidad eterna) es en LA LEY DEL SILENCIO.
Curiosamente su PIEL DE SERPIENTE con esa cazadora y esa guitarra en historia tremendamente trágica... me hace no olvidarme nunca de esa película.
Lo descubrí con UN TRANVÍA LLAMADO DESEO y jamás me pareció más erótico la imitación del maullido de un gato.
Descubrí el poder de una sonrisa en la última escena de SALVAJE.
... El tipo duro y chuleta en ELLOS Y ELLAS cantando una canción de amor..., uff.
... el bigote de VIVA ZAPATA.
... la desesperación en un hombre que baila un tango con litros de alcohol.
... El Padrino que acaricia a un gato y susurra sus palabras...

Besos
Hildy

Raúl dijo...

Se te debería de prohibir publicar post en fin de semana. Yo, que durante esos periodos semanales vivo, y no interneo, me suelo perder la inmediatez de estas magníficas entradas tuyas.
Un hurra también por Garci.

Kinezoe dijo...

A ese libro de Garci ya le tenía echado el ojo. Es lo que tú dices: "Es capaz de hacernos emocionar incluso por las cosas que no nos gustan"...

Y de Marlon Brando qué te voy a contar... que me encantó el repaso que le diste.

Un abrazo.

39escalones dijo...

Ya sé yo que las disquisiciones futboleras de Garci son "eso que no te gusta"... Me sumo a los elogios al gran Garci, cómo no.
De tu texto, yo quiero recuperar tres cositas: Su "El rostro impenetrable", donde lo torturan una vez más (en efecto, hay un segmento de un excelente documental sobre él dedicado íntegramente a todas y cada una de las veces en las que es apalizado en pantalla"; su papel de sheriff íntegro en "La jauría humana" (ídem de ídem, angustiosa la escena de la paliza), y su Kurt de "Apocalypse now", que qué te voy a contar de cómo acaba... Puro martirio, la inmoloación en la ficción de una personalidad atormentada.
Abrazos

Juan Herrezuelo dijo...

Me acabas de dar la alegría de descubrirme ese nuevo libro de Garci, que buscaré mañana mismo. Entre otras muchas razones para mi admiración hacia él, tengo en muy altísima estima su "Beber de cine".
Respecto a Brando (una especie de actor totalmente extinguida), y más allá de sus más memorables interpretaciones (y de las más extravagantemente cómicas, como el japonés de La casa de té de la luna de agosto o el chaplinesco de La condesa de Hong Kong ), me cuento entre quienes ecuentran valores en esa película tan machacada que es El rostro impenetrable.
Y conincido contigo: lo mejor, ese personaje de la desoladora ültimo tango en París.

V dijo...

Con el tema Brando tengo hasta mispropias discusiones conmigo mismo. No hay duda de que era una fuerza de lanaturaleza, un volcán. Peroluego no dejo de preguntarme si es cierto eso que dicen algunos por ahí de que Brando siempre hace de Brando. Osea que uno tiene la sensación no de estar viendo a Zapata o al coronel Kurtz,o apiel deserpiente, sino siempre a Brando,incluso en el Padrino. No es una cuestión que tenga resuelta. Por cierto, está excelente en su primer film "hombres",un papel nada facil.Saludos

Tesa dijo...

No sabes cómo estoy disfrutando en este rato que puedo quitarle al sueño para leer tu blog.

Y aquí me paro, a ver si sueño con Marlon Brando, he visto todas sus películas, para mí es el actor más intenso, el mejor, lo adoro.

Y en cuanto a el último Tango en París, después de tanto que me habían hablado de ella, cuando al fin la pude ver no me pareció tampoco una pelñicula porno, sino una historia muy triste que habla de la soledad.

Brando está conmovedor.

Sigo en otro rato, Paco.

Un abrazo,