jueves, 2 de febrero de 2012

Al otro lado de un ancho río


Todos conocemos la vieja fábula de la rana y el escorpión gracias a la película de Orson Welles, Mr. Arkadin (1955). Escribo aquí la historia a mi manera para los que no la conocen todavía.

Un escorpión, que deseaba atravesar un río, le dijo a una rana:
-Llévame a tu espalda.
-¡Qué te lleve a mi espalda!-contestó la rana-. ¡Ni de coña colega! ¡Si te llevo a mi espalda, me picarás y me matarás!
-No seas estúpido, feo batracio y manjar de los restaurantes chinos-le dijo entonces el escorpión-. ¿No ves que si te pico te hundirás en el agua y que yo, como no sé nadar, también me ahogaré?
-Oye, sin insultar, arácnido y cebo de las películas de Peckinpah y Buñuel.
Los dos animales siguieron discutiendo durante un rato, y el escorpión se mostró tan persuasivo que la rana aceptó cruzar el río con él. Lo cargó sobre su resbaladiza espalda, donde él se agarró, y empezaron la travesía.
Llegados en medio del gran río, allí donde se crean los remolinos, de repente el escorpión picó a la rana. Ésta sintió que el veneno mortal se extendía por su cuerpo y, mientras se ahogaba, y con ella el escorpión, le gritó:
-¡Ves! ¡Te lo había dicho! ¿Pero qué has hecho?
-No pude evitarlo-contestó el escorpión antes de desaparecer en las glaucas aguas-. Es mi naturaleza.

La fábula sigue siendo hoy infalible, pero me he tomado la molestia de escribir otra más acorde a nuestro tiempo. Lástima que Welles no pueda leerla.


Un joven estudiante que llevaba el récord de títulos universitarios, pero todavía sin trabajo, le pidió a un barquero que le pasara al otro lado de un ancho río. El barquero, cumpliendo con su oficio, hizo subir al lumbreras a la barca y se puso a remar.
Una bandada de pájaros pasó en ese momento por encima del río.
-¿Conoce la vida de esas maravillosas aves?-preguntó el que tenía síndrome de titulitis, y que quería demostrar sus conocimientos.
-No, no sé nada-contestó el barquero.
-¡Ah! Pues has perdido un cuarto de tu vida, tío.
Un poco más lejos, cuando la barca se deslizaba cerca de una capa de plantas acuáticas, el joven preguntó:
-¿Sabes cómo viven estas plantas? ¿Cómo se reproducen? ¿A qué insectos alimentan? ¿Sabes al menos cómo se llaman?
-No, yo no sé nada de eso.
-En ese caso, has perdido la mitad de tu vida.
Un poco más lejos, cuando se aproximaban al centro del río, el panolis volvió a preguntar:
-¿Y las aguas? Las aguas sobre las que navegas, ¿sabes de qué están hechas?, ¿de dónde vienen?, ¿adónde van?
-No-dijo el remero-, de todo eso no sé nada.
-Pues bien, has perdido tres cuartos de tu vida, tío.
En ese momento, la barca comenzó a llenarse de agua porque acababa de abrirse un agujero en la madera carcomida del casco. El barquero dejó de remar y le preguntó al joven mientras la barca se hundía:
-¿Sabes nadar?
-No, no sé nadar.
-Pues bien, pringao, has perdido tu vida entera- dijo el barquero.
Y se zambulló en el agua para ganar la orilla a nado, dejando que la barca se hundiera.

Aquí no hay nada de moraleja ni moralina. Todo es muy sencillo y ambiguo; el barquero siguió disfrutando, durante su larga vida, de su plato favorito: ancas de rana. Y en la corta vida del pobre estudiante no le dio tiempo de ver las películas de Welles, Peckinpah y Buñuel.

17 comentarios:

Mita dijo...

El barquero del Hades.
Vaya excusa más buena esa de ...es mi naturaleza, muy cómodo :)
Una caja de sorpresas es tu blog.
Besos

Anónimo dijo...

... Me encanta que hayas narrado la historia del escorpión y la rana.

Tenía muy presente esta fábula pues no dejaban de nombrarla en DRIVE.

Y con la otra historia que escribes... perpleja me he quedado... Me ha dado pena el pobre estudiante a pesar de ser pedante y un poco marisabidillo y pesao, pesao... tampoco se merecía el muchacho ahogarse, ¿no?

Besos
Hildy

s a n d r a dijo...

En esta ocasión te comenta Robin Williams:
http://www.youtube.com/watch?v=Ua0inTzzpfM

; ) un petó

39escalones dijo...

Es que se lo ha ganado a pulso el so mamón ese... Ahora bien, qué mala idea la del barquero de no echar un cable al pobre ignorante. No me digas que, además de barquero, es miembro de un consejo de administración de algún banco...
Abrazos

Raúl dijo...

Pues que se joda.

Francisco Machuca dijo...

Mita

Sorpresas que da la vida,Mita.Caronte navegando por las aguas de la Estigia.Mucho más poetico y más razonable.

Besos,guapetona.

Francisco Machuca dijo...

Hildy

Desde luego que no merecía morir el pobre estudiante,pero es la naturaleza del barquero.

Besos.

Francisco Machuca dijo...

Sandra

Cómo deja el viejo Robin al pobre chico.Lástima que esa escena se produzca en un banco de un parque.Yo la hubiera rodado en una barca cruzando un río.

Petons.

Francisco Machuca dijo...

39escalones

Te digo lo mismo que a Hildy.Creo que es la naturaleza del barquero,pero peor que la del escorpión porque también le gusta las ancas de rana.

Un abrazo.

Francisco Machuca dijo...

La naturaleza tiene sus motivos,la jodida que nos jode vivos.¡Maldito misterio!

Esta noche me pongo la peli Amanece que no es poco.

Un abrazo,machote.

Mita dijo...

yo me voy a poner la misma peli, ahora que me la recuerdas,
machotes! (me ha hecho gracia esta palabra, le viene bien al Sr. Ariza)
Hace menos 11 grados.

Argénida Romero dijo...

Francisco, terminé la lectura con una sonrisa que no pude evitar.

No hay lecciones, pero si espejos. A veces ninguna de las dos cosas.

Sin embargo, pensar sobre lo que escribes en este post es una delicia para mí.

Abrazos.

axis dijo...

Juro que no todas las escorpionas somos así!!! igual no hay rana que me quiera llevar a pasear de una orilla a la otra!

jeje,

beso!

Francisco Machuca dijo...

Mita

Sí,la película da respuestas a lo absurdo de nuestra condición,es dicir,respuetas también absurdas.

Besos,guapa.

Argénida Romero

Cuánto tiempo sin verte por aquí,amiga.

Besos y un fuerte abrazo.

Francisco Machuca dijo...

axis

Es que hay travesías muy peligrosas.Pero si me pidieran que atravesara el río con tigo no lo dudaría.
¿Cuándo? Tú decides.

Besos.

Kinezoe dijo...

Sí, ya había escuchado esta vieja fábula, amigo. Y la última vez fue hace muy poco, en la película "Drive", esa que tanto está gustando. Me gustó mucho esta nueva versión que nos regalaste.

Un abrazo.

Josep dijo...

Me ha parecido interesante esa adaptación a la modernez de la fábula y, no sé porqué, me ha recordado algún jovenzuelo recién salido de cierto establecimiento educacional de ringo-rango de la parte alta de tu ciudad...

Un abrazo.