Billy Wilder y Marlene Dietrich fueron artífices de la supervivencia, primero en el bullicioso Berlín y luego en el salvaje Hollywood. Se conocieron en el Berlín de 1929, cuando la divina decadencia magníficamente descrita por Christophen Isherwood en Historias de Berlín y magistralmente rodada por Bob Fosse en Cabaret (1972), desde el Kempinski al Romanisches Café.
Billy entrevistó a Marlene, que entonces era actriz con (una) frase en la revista musical Zwei Krawatten. Cuando, posteriormente, acudió Josef von Sternberg a ver la misma obra, ya fue para lanzarla como actriz de cine. Billy y Marlene intentaban introducirse y escalar posiciones en la boyante industria del cine alemán por cualquier medio a su alcance, y muchas vivencias de Billy de aquel entonces se verán reflejadas en la pantalla años más tarde. La primera colaboración entre Billy y Marlene se dio en 1948 con el filme Berlín Occidente.
Allí empezó todo...
Muchos años después los Wilder (Billy y su segunda esposa, la bella Audrey) siempre tenían una habitación para que la ocupara Marlene cuando quisiera. Billy describe a Marlene como una mezcla de "femme fatal, enfermera y Hausfrau". De hecho, cuando no residía con ellos y cocinaba su famosa sopa de setas que tanto gustaba a Billy, Marlene, personalmente, les acercaba un termo con algo de sopa. Para mayor sorpresa de Audrey, el termo contenía lo justo para un plato, o sea, para Billy.
La complicidad entre Marlene y Billy existió. Ella cubrió a Billy delante de Andrey en más de un asunto de faldas y a lo loco, como suelen hacerlo entre ellos, los muchachos. Ambos compartían también su afición por ser el centro de atracción allí donde se encontraran. Billy es un narrador nato, y Marlene también. Es célebre la anécdota de la rápida manera con la que ambos lograban captar la atención en cualquier animada reunión de amigos. Billy empezaba con su frase:
-Ahora, Marlene, háblanos de tus relaciones con las mujeres.
A lo que Marlene respondía:
-Bueno, por supuesto, está Claire Waldoff, y luego...
Se producía entonces un silencio absoluto, y Billy, volviéndose al grupo, les espetaba:
-¡Oh! ¿Os estamos aburriendo?
Su segunda cooperación en el cine fue idea de Marlene, quien propuso a Billy llevar al cine Testigo de cargo (1957), basada en una obra de Agatha Christie. Marlene quería el papel y exigió que el director fuera Billy. El guionista Harry Kurnitz y Billy escribieron un flashback muy à propos. En él, unos soldados canadienses organizan un pequeño lío en el (de nuevo) cabaret donde ella, claro está, canta; y, sin saber cómo, una pernera del traje de Marlene es arrancada, quedando expuesta buena parte de la pierna. En Testigo de cargo Marlene, que realizó una de las interpretaciones cumbre de su carrera, se propuso ganar el Oscar y trabajó, a decir de Billy, como si su vida dependiera de esta interpretación.
El tercer proyecto de Billy para Marlene era Fedora (1978), pero ella lo rechazó de plano.
Hellmuth Karasek, autor de Nadie es perfecto, la biografía de Billy, llamó a Marlene diez meses antes de su muerte, y ella le comentó que un periodista austriaco le había preguntado: "¿Con quién le gustaría pasar una noche?". Y ella le había respondido: "Con Billy Wilder, pero no una noche, sino muchas noches". "Yo le amaba, pero lamentablemente nos dimos cuenta demasiado tarde, cuando nuestro trabajo había terminado".
Gracias, tío Billy.




7 comentarios:
...bei der Laterne woll'n wir stehn
wie einst...
http://www.youtube.com/watch?v=KP8O8Lgjkiw&feature=related
... tu disección de Wilder sigue manteniéndome pegada a la pantalla del ordenador... el texto y las fotografías de Marlene y Billy un lujo... ¡Cómo me gustó BERLÍN OCCIDENTE! (me gustaría volver a verla. Sólo la he visto una vez! ¡Cómo me divierte TESTIGO DE CARGO!
Besos wilderianos
Hildy
Es curioso pero tengo la impresión de que MD es más recordada fuera que dentro de Alemania.
Me haré una especie de cineclub casero esta semana con las películas de Wilder. Muchas gracias
Buena semana, Fran!
"Písalo, todavía respira...", dice Marlen cuando, después de la bronca en el club donde canta, Tyron Power le arranca accidentalmente con el pie un ronco quejido a su maltrecho acordeón, y no he podido olvidar nunca esa frase, ni cómo Ty ha recuperado su copa sin mirar, ni toda la maldita película, qué caray. Qué repaso le has hecho a parte de la filmografía del ácido maestro. Por “Avanti” tengo un afecto especial, precisamente por ese aire de Wilder menor, y tan es verdad que “Con faldas y a lo loco” hace que cualquier comedia de hoy parezca más vieja que es la película favorita de mi niña de ocho años. A Kim Novak siempre le he visto una cierta empanada mental que le va muy bien a algunos personajes, sin duda el de Polly la Bomba es el top. Prefiero con mucho a Marilyn, que guardaba sus tentadoras bragas en el congelador, para desasosiego del Rodríguez neoyorkino.
Me has puesto el placer del domingo en bandeja de plata, amigo. No puedo por ahora navegar con la misma regularidad, de modo que he de ponerme al día cuando abro ventanas.
Un fuerte abrazo.
El maestro no puede pronunciarse al respecto (es lo que tiene morirse) y de sus descendientes y herederos poco sé, a día de hoy. Pero creo que haré por averigüar la titularidad de los derechos que les conciernen, dado tengo la idea de proponerte como su biógrafo/revisionario oficial. Y a ver qué pasa.
Es que Billy se metió de lleno en ese ambiente berlinés prebélico. Antes de ser periodista, y desde luego antes de soñar con el cine, por ejemplo, ya sabes que sobrevivió como bailarín de alquiler, cobrando por bailar en los salones y cabarets con señoras que no tenían pareja -o sus parejas no eran diestras- para eso del bailoteo. Y quién sabe qué más.
Su cine no puede entenderse sin esa época, sin la picaresca de la necesidad de abrirse camino.
"Testigo de cargo" siempre ha recibido muchos palos de la crítica; nunca he entendido por qué.
Un abrazo, amigo.
Para mí es "Testigo de cargo" la cumbre de la colaboración entre Billy y Marlene. Un trabajo impresionante. El monóculo de Charles Laughton requeriría reseña aparte.
Y sigo estando con Raúl. ¿Dónde hay que firmar?
Abrazos.
Publicar un comentario en la entrada