jueves, 15 de marzo de 2012

La gauche divine de Barcelona


Si Rafael Azcona dejó bien claro en Los ilusos que en el Madrid de las tertulias no tenía nada que ver con lo que se decía de ellas, Barcelona no podía ser menos. Juan Marsé; un Azcona, pero con más mala leche, deja constancia de la vanidad y banalidad de los círculos literarios en la ciudad condal.


 Si París había sido una fiesta para Hemingway, también Barcelona empezaba a serlo, al menos para los miembros de la incipiente gauche divine de los sesenta. Fue el cronista Joan de Sagarra quien acuñó el término que definió a las gente de una época, dueñas de un espacio de libertad en el desierto cultural de la España franquista, la ruptura de anclajes con los atavismos que persistieron tras una guerra fratricida. El gorila albino Copito de Nieve iba a convertirse en musa del grupo. En 1971, prácticamente clausurada esa etapa en la que la cultura era sexy.

Noches de Bocaccio narra la historia de una traición, de una tomadura de pelo a la inteligentzia de la gauche divine. En el local al que se refiere el título, sede oficial del selecto grupo barcelonés, un dibujante propone a Marsé la realización del guión de un cómic, para lo que cuenta con material ya acumulado. Entre los documentos de la carpetilla se encuentra un diario que trastocará los frágiles cimientos del grupo. El narrador es testigo de la conmoción que acarrea la aparición de un supuesto genio literario, que parece haber confeccionado una novela de gran categoría cuando en realidad ha sido un arribista copión y vulgar que acaba siendo descubierto, para vergüenza de todos aquellos que alzaron la voz en su favor. El relato se convierte de este modo en una suerte de farsa con personajes reales, una fábula con moraleja que parodia con trazo grueso ciertas actitudes afectadas y recuerda las vacías maneras de todo un grupo de intelectuales vistos desde la atalaya desmitificadora de Marsé. El divertimento es la crónica apresurada de lo que fue el fenómeno de la gauche divine: una entelequia, una forma de pasar el tiempo y también de mitificar ciertas cosas, como la resistencia antifranquista.


Su génesis está a caballo entre la primera y la segunda etapas de las tres etapas en las que puede estructurarse la labor cuentística de Juan Marsé. Parece ser el reverso ficcional del ensayo-guía que confeccionó Jaime Gil de Biedma sobre la vida nocturna de Barcelona en 1966 bajo el elocuente título "Revista de bares". El relato le sirve a Marsé para saldar sus cuentas pendientes con esa época de vanidades y compromisos, aunque ya ha señalado que "fue más un chiste que un ataque con mala intención. Sólo en otro texto mío, concretamente en El amante bilingüe, hay otra referencia a ese momento, pero, en líneas generales, creo que como escritor esas experiencias no se filtraron en mi literatura, sino que se consolidaron como departamentos estancos independientes. Nosotros tomábamos copas, hablábamos de la vida y de la literatura y nos unía un cierto sentimiento antifranquista. Nada más; era divertido porque éramos jóvenes". Algunos de ellos ya habían descubierto algo; otros no tardarían en hacerlo: la vida empezaba a ir en serio.

Barra de Bocaccio

Ahora sólo cabe esperar la novela de los ilusos y de la gauche divine de Internet, o sea, también una forma de pasar el tiempo cómodamente en casa delante de la pantalla y en zapatillas, y, sobre los encuentros, ya ni hablo. Al fin y al cabo ¿para qué tanto cuento si uno escribe para escapar del mundo?

                           

6 comentarios:

Mita dijo...

Para escapar del mundo, o para encontrarse realmente con él. A veces después de escribir, te reconoces.
Eso...para decir adiós siempre sobran los motivos.
(No te pongas en zapatillas en casa!! No soporto eso)
Besis

Mita dijo...

¿Tú sabrías escribir algo sobre las cartas de Paul Eluard a Gala?
Besos, ya va a llegar la primavera dentro de nada.

Francisco Machuca dijo...

Ay, la primavera que ahora ya ni la sangre altera, a lo sumo, una maldita alergia.
Tengo el estupendo libro que dices, mi querida amiga. Paul Eluard es un poeta que aprecio mucho y Gala una arpía de cuidado. Eluard se la quitó de encima entregándosela al asexuado Dalí que se quedó flipado por ella. Ella hizo algo por él, aparte de cambiarlo para peor, le enseñó a masturbarse. Dalí estuvo tan contento que le regaló todo un castillo que yo he visitado en Púbol, justo encima de un pueblecito llamado La pera, cerca de Figueras. En dicho castillo Gala realizaba unas orgías tremendas al mismo tiempo que Dalí se atusaba el bigote y le añadía un par de moscas en las puntas. Buñuel estuvo a punto de matarla porque había cambiado a su amigo de mala manera y porque el aragonés odiaba a las mujeres con las piernas arqueadas. Gala se había pasado por la piedra a casi todo el grupo surrealista y de tonta no tiene nada, pero ahora yace sola en una tumba en el mismo castillo junto a una tumba vacía. Esta tumba estaba destinada para Dalí, él quería ser enterrado junto a ella, pero al final, decidió enterrarse bajo la cúpula del Museo Teatre de Figueras. Es un museo impresionante, de verdad. Ambos yacen solos. Y volviendo a Eluard; él escribió cuando estaba con ella: “En mi persona no hay nada en movimiento/Espero nadie ha de venir/De día ni de noche/Ni nunca más de aquello que fui yo.” Y cuando se separó escribió: “entre la vejez de las calles y la juventud de las nubes.” Ese libro de cartas en maravilloso. Por cierto, ¿no crees que ya estoy escribiendo sobre ello? Paro y lo dejo para un post.

Un fuerte abrazo,querida mía.

Mita dijo...

Un fuerte abrazo y gracias, me ha encantado.
Sí, es maravilloso.
Conozco el museo, vivi tres meses en Girona :)
Kuss

39escalones dijo...

Pues ya sabes lo que te toca; esa novela es tuya, así que, hala, a escaparse del mundo por Internet, con zapatillas de felpa y bata de cuadros.
Abrazos

Mita dijo...

A mí lo que más me sorprende de Internet es que la gente cree que cambia de lugar, dicen he estado en Facebook, en Twiter, en el chat, en mi ipad, en mi pc, en mi dispositivo orange...o qué se yo qué...Como si hubieran ido a otra parte. Es rarísimo.
Y digo yo que deberían cambiarse de ropa y zapatos para ir aquí o allá... Viene esto a cuento de las zapatillas, yo de ti , me compraba unas playeras bonitas y cómodas o algo así.
Besos