Libro de Manuel (1973), es una novela de perfil tan cismático como Rayuela y 62. Modelo para armar, se construye sobre la realidad de esa tragedia latinoamericana, concretada en un gurpo de exiliados en París. La historia, entreverada, va dibujando la situación de una realidad precisa que sale al encuentro de una ficción, pues Julio construye el libro en paralelo a los personajes y a noticias de prensa que incorpora al cuerpo de la novela. El libro no será bien recibido ni por el lector de izquierdas ni por el de derechas. El primero consideraba que no podía hacerse literatura de un tema tan grave; el segundo le pareció inaceptable su mensaje político. Esa práctica conllevará sus dificultades, dado que literariamente será una desventaja y, al mismo tiempo, tiene un valor; tiene el valor de que la historia te conduce al libro, tú estás en contacto con lo que sucede, y entonces fluctuando como un río que tiene que seguir los desniveles del suelo. El experimento dio como conclusión, a juicio del escritor, unos resultados poco atractivos en el plano literario, pero muy positivos entre otras cotas, ya que el impulso interno tenía sobre todo un nervio ideológico que cuajará incluso en su sentido práctico, pues el dinero recaudado servirá para ayudar a los prisioneros políticos.
En el plano literario, Libro de Manuel dejó insatisfecho a Julio y dejó insatisfecha también a una parte muy amplia de la crítica especializada y a diversos sectores de público. Para algunos la atmósfera, que no la trama (el proyecto del secuestro de un diplomático a manos del grupo de La Jorda), recordaba en exceso la de Rayuela, pero empobrecida, talada: latinoamericanos en París, complicidades, pláticas intelectuales. Si Rayuela y su ambiente eran un fogonazo en la noche, Libro de Manuel era solo una pequeña chispa, y a plena luz del día. El desarraigo existencial de sus personajes, la desinhibición en materia erótica (en esta historia muy obvia), las conversaciones irónicas y la patafísica, pero sin la sustancia vital y enérgica que sí se descubre en estos. Es Rayuela, solo que escrita por un Julio que ha variado su ángulo de enfoque vital: alguien que ha pasado de la existencia a la realidad.
De cualquier manera, no podemos hablar de fracaso. La publicación de Libro de Manuel, que obtuvo el Premio Médicis al mejor título extranjero y cuya recompensa económica Julio donó a la resistencia chilena, sirvió para avanzar un paso más en su evolución. La carrera de un escritor, como cualquier profesión, está marcada por avances y retrocesos, y Julio siempre se sintió ajeno a presiones editoriales y a condicionantes de moda. Libro de Manuel logró en gran medida los propósitos perseguidos: su conversión a un motivo pragmático y preciso. No obstante, anotemos, y quizá sea significativo hacerlo, que estas sería su última novela.
Larga disertación para llegar a Corrección de pruebas en alta Provenza; una pequeña joya nunca publicada hasta ahora y gracias a la editorial RM México, Barcelona, podemos volver a leer a Julio por vez primera. Es un diario íntimo, un examen de conciencia, un texto paralelo en donde reflexiona respecto a su novela Libro de Manuel. Aquí, Julio vuelve a conducir (esta vez sin su Osita, Carol Dunlop), su adorada camioneta roja Volkswagen (Fafner), vehiculo adorable y también personaje de aquel maravilloso viaje que realizaron ambos de París a Marsella en Los autonautas de la cosmopista. Ahora, Julio cocina como un ermitaño. Le acompaña unas latas de conserva, vino tinto, cigarrillos y una máquina de escribir. Un recorrido fascinante que va de lo interior a lo exterior.
Julio (el lobo) en Los autonautas de la cosmopista
El libro está prologado por Juan Villoro, donde nos revela aspectos más que interesantes de un autor que no deja nunca de crecer.
<< Cortázar divide la ciudad literaria entre los que "leen porque viven" y los que "viven para leer". Lo dice con la satisfacción de quien se cuenta al fin entre los primeros, pero pasó parte de su vida entre los segundos. Este afán vitalista produce a un simpático héroe cultural post mayo del 68: el autor de jeans, al que se le queman los canelones, usa melena y barba estilo George Harrinson, es poco amigo de la ducha y comanda una camioneta como discípulo de Jack Kerouac y precursor de los detectives salvajes. >>
Juan Villoro







































