El primer salto que dio El sabueso de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle al cine fue en Alemania el primer país que contempló en un teatro al perrito encantador, también sería en este país donde se realizó la primera versión cinematográfica del tema. La película fue dirigida en 1914 por Rudolf Meimert; el actor Alwin Neuss interpretaba el papel de Sherlock Holmes.
Sospecho que la historia de los Baskerville debía gozar de enorme predicamento en Alemania, porque la industria cinematográfica alemana produciría, con posteridad, dos nuevas versiones. La de 1929, dirigida por Richard Oswald, sería la última película dedicada al personaje de Conan Doyle; se advertían en ellas las influencias del expresionismo y de los montajes escénicos de Max Reinhardt. La de 1937, ya en pleno apogeo del nazismo, fue dirigida por Karl Lamac e interpretada por Bruno Güttner (Holmes) y Fritz Odemar (Watson). Anotemos que al término de la segunda guerra mundial se encontró una copia de la cinta en la filmoteca privada de Hitler, en Berchtesgaden. Ya sabemos cómo se las gastaban los de la Gestapo y las SS con esos perritos tan monos y tan simpáticos de la raza Dóberman. Una ricura, sobre todo cuando se les va la olla.
La primera versión cinematográfica inglesa data de 1921. Fue dirigida por Maurice Elvey e interpretada por Eille Norwood (Holmes) y Hubert Willis (Watson). El canino solamente aparecía recortado en silueta contra el cielo; se le confería así un cierto aspecto fantasmal y se soslayaba de paso la visión de sus detalles anatómicos, algo así como el toro de Osborne, pero sin cuernos.
La realizada en 1932 por Gareth Gundry pertenece ya al cine sonoro. Fueron sus intérpretes Robert Rendel (un desafortunado Holmes) y Frederick Lloyd (un caricaturesco Watson). La película no despertó ningún entusiasmo. Un crítico de la revista Variety juzgó que el mejor actor del reparto era el perro babeante, aunque según él, más parecía "un chucho bondadoso que un feroz homicida". Es decir, que se podía uno imaginar a Watson lanzándole un palo para que el perrillo fuera a cogerlo al vuelo. Toda una escena idílica y playera en los páramos fríos cubiertos de niebla espesa. No obstante, no debía de ser tan bonachón el sabueso, pues el actor John Stuart, que interpretaba el papel de Sir Henry Baskerville, juró por sus muertos al concluir el rodaje, que no volvería nunca a trabajar con animales. Al menos no me imagino al irascible Stuart saliendo a medianoche de su casa en chándal para llevar al perro a cagar y recoger sus excrementos.
Habría que esperar a 1939 para que se realizara la que aún hoy sigue considerándose la versión más satisfactoria de El sabueso de los Baskerville: la producida en Norteamérica por la Twentieth Century-Fox, dirigida por Darryl F. Zanuck, fue interpretrada por dos actores ingleses, Basil Rathbone y Nigel Bruce, que, en opinión mayoritaria, han formado el dúo Holmes-Watson por excelencia. Rathbone y Bruce continuaron representando esos mismos personajes - y no solo en el cine, sino en varios seriales radiofónicos - durante más de siete años. Sin embargo, nunca volverían a alcanzar la convincente perfección lograda en El sabueso de los Baskerville. Indiquemos, por otra parte, que el sabueso era verdaderamente espantable.
Veinte años más tarde, la productora británica Hammer, especializada en películas de terror, haría la primera versión en color de El sabueso de los Baskerville, dirigida por Terence Fisher e interpretada por Peter Cushing (Holmes), André Morell (Watson) y Christopher Lee (Sir Henry Baskerville), pero adolecía de imperdonables alteraciones argumentales y de una gratuita sobrecarga de escenas pavorosas. El perro de turno, un esbelto gran danés, no causaba horror alguno al espectador, más bien daban ganas de comprarlo.
Así concluye, por ahora, la presencia del ilustre sabueso en las pantallas cinematográficas, y no quiero ni hablar del capítulo de la serie televisiva más reciente dedicado al sabueso, Holmes y Watson. La cadena de televisión británica BBC2 produjo en 1968 una serie de aventuras holmesianas protagonizadas por Peter Cushing y Nigel Stock en la que se incluía, dividido en dos episodios, El sabueso de los Baskerville; dicha serie, que pudo ser contemplada en los televisores españoles, poseía el incuestionable mérito de la fidelidad textual lo que no es poco. Y la cadena norteamericana ABC-TV ofreció en 1972 otra versión de la novela en la que un obeso y envejecido Stewart Granger pretendía vanamente convencer al tele-espectador de que era Sherlock Holmes. Uno desea, al verlo, que se suba a lomos del perro para facilitarle la labor, a Granger, no al chucho, claro.





2 comentarios:
He visto la serie televisiva inglesa. La historia es de las más fascinantes de Holmes, un personaje de por sí fascinante que, aunque se empeñen, seguramente existió. A mí, al menos, me parece más real que alguno de los espantajos que se cuelan en nuestros telediarios. Abrazos
Además, hay una serie inglesa, de 1984-1985, que, en formato puramente televisivo, de las de Granada TV, es bastante fiel al texto, aunque adolece quizá de mayor elaboración visual, sin duda por falta de presupuesto.
Y, una curiosidad: hay una serie rusa, rodada en San Petersburgo y alrededores, cuya exactitud argumental y visual con el mundo de Conan Doyle te hace caer de culo.
Yo también firmo que Rathbone-Bruce es la mejor pareja Holmes-Watson del cine. Para mí, quizá, el mayor pero es sacar a los personajes de su época, trasladarlos a los años 30 del siglo XX, es decir, al momento histórico en que se iban rodando las películas, o incluso después, ya en plenos años 40. Esto tiene una ventaja subterránea: el espectador podía sentir la misma inmediatez que el lector de los relatos publicados en el "Strand magazine". Pero también un inconveniente: los crímenes cambian, también la forma de investigarlos, y por tanto también cambia, aunque sea superficialmente, Holmes. Aún así, junto a esta película, yo reivindico "Sherlock Holmes y la mujer de verde" y "La garra escarlata", que transcurre en Canadá pero es espléndida.
Por cierto, no sé qué opinarás la "actualización" del personaje que hizo la BBC. Ah, y la serie que emiten actualmente en la que Holmes es un detective americano actual y Watson es... una mujer china.
Abrazos
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