martes, 21 de febrero de 2017

A man alone



"En una verdadera noche oscura del alma, siempre son las tres de la madrugada, día tras día."

Scott Fitzgerald

No es fácil encontrar frases para pintar en letra impresa el retrato de un hombre cuya apariencia cambia en las sombras de forma tan incansable como la de Frank Sinatra. El problema se complica cuando llega el momento de verbalizar los aciertos de un hombre como Rod McKuen, cuya vida está construida sobre la elocuente imaginería de sus propias palabras. 

La conjunción de los talentos de estos dos hombres fue entre fortuita y parcialmente planeada. Para Mckuen ("yo era el genuino fan de Frank Sinatra") fue un impresionante logro al que había aspirado durante años. La asociación parecía lógica, si no inevitable, pues ambos son bardos del siglo XX que ven la vida en los mismos colores, la encuentran en las mismas texturas sensoriales. A veces la línea entre poeta y cantante se difumina y te preguntas cuál de ellos es el verdadero solitario. La magnitud de un espíritu se mide por la cantidad de soledad que es capaz de soportar. La extensión de la soledad hace apenas visible la presa que huye.


"Un hombre que escucha el temblor de los árboles..., un hombre que aún sigue caminando bajo la lluvia, esperando volver a amar..., un hombre que sabe que el amor es rara vez lo que parece; sólo los sueños de los demás..." (fragmentos de la letra de la canción A man alone. Reprise). He visto todo cuanto hay y me he retirado a las fronteras de mi corazón; siente uno al escuchar esta canción.

"Puede ser cualquiera de nosotros dos. Me identifico con Frank porque ambos somos esencialmente solitarios. Eso no es lo mismo que estar solos; un solitario es un hombre que quiere moverse sin estorbos. Frank es un hombre amable pero también una diana en movimiento, un producto de la adulación de las masas. Debe ser matador, estar siempre disponible, como él tiene que estar", dice Rod McKuen. El ser humano es una multitud solitaria de gente, que busca la presencia física de los demás para imaginarse que todos estamos juntos.

"¿Vacío?... No me hables de sentirse vacío..." (fragmento de la letra de la canción Empty is). La soledad es estar rodeado de gente y pensar quien te falta. 


¿Cómo surgió el maravilloso álbum A man alone? Pasando el fin de semana en casa de un amigo, Frank escuchó una banda sonora que había compuesto Rod McKuen, Joanna (1969), de Michael Sarne. Frank quiso conocer a Ron cuando Ron, durante años, había intentado contactar con Frank; escribía canciones teniéndole a él en mente, pero nunca consiguió hacérselas llegar. Cuando finalmente se conocieron, Frank le propuso grabar con él un disco.

"Pasamos de día en día y nos movemos de promesa en promesa... He tenido demasiadas promesas, así que puedo esperar a la cosecha..." (fragmentos de la letra de la canción From promise to promise). Tenemos un punto en el alma donde todos estamos solos.


Costó un año que la cosecha madurara, y que sus repletas agendas coincidieran. Entre las sesiones de grabación de la banda sonora de otra película, Los mejores años de Miss Brodie (1969), de Ronald Neame, McKuen grabó maquetas de sus canciones para Frank. "Usé una orquesta de 36 músicos. Pensé que si no le gustaban las canciones me iba a quedar con las maquetas más caras y mejores jamás hechas", dijo Ron. Una noche en casa de un amigo y con Ron, Frank escuchó en silencio las grabaciones. Dijo en voz baja: "Realmente, te has metido bajo mi piel". El artista que se implica en sí mismo no es de ningún sitio, está solo en la tierra. Soledad. Es un sabor ácido del cual unos pocos se enamoran.


"Aún hay unas cuantas ciudades solitarias que me quedan por ver. Aún hay unas cuantas mujeres bonitas que me gustaría conocer..." (fragmentos de la letra de la canción Lonesome cities). "Amor: solo una eternidad que no se alcanza". Shelley.

La sensación de compromiso, la insólita comunicación que es el poder de Frank Sinatra, se convirtió en un medio en el que biografía y autobiografía se hicieron indistinguibles (sin que sean mutuamente excluyentes). Sabemos que los poemas fueron compuestos especialmente para el cantante. 

"Todas las hermosas extrañas que me tuvieron durante una noche. Y cayeron en la oscuridad en almohadas suaves y blancas... ("fragmentos de la letra de la canción The beautiful strangers).


Aunque prácticamente desconocido en este país, Rod McKuen está considerado como el poeta del siglo XX que más ha vendido en Estados Unidos. De hecho, alguien le ha llamado el McDonald's de la poesía. Fue en la década de los sesenta cuando McKuen consiguió un desproporcionado éxito para lo habitual en un poeta. Además el californiano se convirtió en una auténtica estrella mediática que tocó todos los palos que pudo: grabó discos, escribió canciones para otros intérpretes, actuó en películas, hizo giras de recitales, etc. El amor es todo lo que no se tiene. Qué solo se está en el mundo; en un mundo lleno de gente.


Rodney McKuen nació en 1933 en Oakand y su vida hasta la edad adulta se parece a la de algunos de los personajes de una novela beat, como las que escribía Jack Kerouac (al que conocería décadas después en San Francisco). A los 11 años se escapó de un padrastro alcohólico y pasó por una serie de variopintos trabajos (leñador, cowboy, obrero de ferrocarril, doble de cine, locutor radiofónico) e incluso viajó a la guerra de Corea como periodista. De vuelta a Estados Unidos, a mediados de los cincuenta se instaló en San Francisco, donde se relacionó con Kerouac, Ginsberg y demás estrellas beats; como ellos, comenzó a dar recitales de poesía. A la vez, cantaba folk - tanto temas propios como ajenos - y actuaba en Hollywood en películas de bajo presupuesto como Rock, pretty baby (1956), filme de explotación de la reciente moda del rock and roll con Sal Mineo. 



Rod llegó a cantar en la banda de Lionel Hampton, superestrella del jazz en las décadas anteriores al rock. También trabajó de compositor en Nueva York para la cadena de televisión CBS, antes de mudarse a principios de los sesenta a Francia. Allí se movió entre la bohemia musical gala y recibió el encargo de traducir canciones del gran Jacques Brel al inglés: suyas son las versiones de Les amants de coeur (The lovers) o Ne me quitte pas (If You Go Away), que cantó Sinatra como nadie.

Pese a su contacto con los escritores de la generación beat, la poesía de Rod era mucho más accesible que la de éstos y conectó con un gran sector de los universitarios norteamericanos: sus recitales eran multitudinarios, y sus discos (de poemas o canciones) también vendían por toneladas. A la vez, el siempre fértil Rod componía música para bandas sonoras (se llevó dos nominaciones al Óscar) y para otros intérpretes, como Perry Como, Henry Mancini o, claro, Sinatra.



Durante la década de los setenta siguió escribiendo poesía y editando álbumes, alguno de ellos realmente curioso, como Slide... Easy in (1978), una parodia de la música disco que incluso tuvo un single de éxito, Amor. En 1981, dejó de dar recitales y pasó más de una década con depresión, recluido durante temporadas. En los últimos años de su vida actuó esporádicamente. Escribió un homenaje a Sinatra tras su muerte, en 1998, y que empieza de la siguiente manera: "He perdido a un amigo irreemplazable. La gran canción americana ha perdido a su mayor amante y al mejor practicante que jamás tuvo. Yo amaba de verdad a Frank Sinatra por su infinita generosidad y su enorme corazón". Rod murió en 2015.



A man alone tiene doce canciones. Un hombre solo da título al disco y confirma la profunda identificación de Sinatra con Rod McKuen: 

1- A man alone
2- Night
3- I'ves been to town; donde el cantante alardea tranquilamente de haber vivido.
4- From promise to promise
5- The Single Man; donde el protagonista se enfrenta a la vida como soltero solitario.
6-  The Beautiful Strangers; donde Sinatra parece confortable con esta canción de McKuen, donde evoca a las maravillosas desconocidas con las que compartió unas horas de amor en la habitación de algún hotel. Este corte fue eliminado de la edición española en vinilo del sello Hispavoz, cabe imaginar que por intervención de la vigilante censura franquista.
7- Lonesome Cities; el piano de Bill Miller en Ciudades solitarias, la más jazzeada de esta cosecha de canciones de Rod. Como en el resto del disco, Frank está espléndido de voz y canta con suave maestría.
8- Love's Been To Me; El amor ha sido bueno conmigo se convirtió en éxito duradero, una de esas canciones que nunca dejan de sonar. Sinatra se encuentra cómodo. Junto a la guitarra, un clavicordio, evoca los tiempos pasados. Sin ningún tipo de duda; mi canción favorita de todos los tiempos.
9- Empty Is.
10- Out Beyond the window.
11- Some traveling Music; donce Frank hace suya una advertencia de McKuen, perteneciente al libro La sombra de alguien, sobre la diferencia entre estar solo y ser un solitario vocacional. Cabe imaginar que Sinatra no se tomó muy en serio el desenlace, donde Rod hablaba de buscar una isla y perderse allí, tocando el ukelele y pensando sobre las mujeres y las ciudades que dejó atrás.
12- A man alone (reprise).



Aquí hay una docena de estudios de un hombre solo. Ese hombre podría ser Frank o Rod, o la persona que sostiene el disco o quien está leyendo en estos momentos. Puede ser cualquiera de nosotros; incluso aquellos que estúpidamente afirman que la soledad nunca rozó sus vidas.

Ahora el problema es entre tú y yo. De la masa enorme de lo que ha sido tu vida, únicamente ha quedado el estar solo. Y ahí es donde tienes que resolver todo. Desde siempre, la vida nos ha dejado a solas con nosotros mismos.


                       

5 comentarios:

39escalones dijo...

Un tipo desconocido para mí. Ni idea de que existía. Tomo nota.

Abrazos

Juan Herrezuelo dijo...

Uno cree saber mucho sobre ciertas cuestiones por el mero hecho de amarlas, uno cree haber escuchado todas las canciones de su artista favorito, y entonces Rod McKuen, entonces un disco completo que es un poemario musical del que no tenía noticia (ya estoy oyendo ese A man alone, y a lo largo de la tarde iré buscando una a una todas las canciones). Y además lo encabezas todo con el crack up. Ahora escucho The beautiful strangers. Reconozco el sonido de esa época suya, y lo disfruto. Un abrazo alone.

miquel zueras dijo...

Gracias por hacerme descubrir a McKuen. Con tu permiso quisiera reenviar tu post a Marcos Callau, el del blog dedicado a Sinatra. Le encantará tu texto.
Abrazos, amigo!
Borgo.

miquel zueras dijo...

¡Ostras, pero si tú también conoces a Marcos! ¡Si hasta estuvistéis en mi piso! Hoy estoy aún más espeso de lo habitual.
Por cierto, a ver cuando te vienes a mi piso a cenar. Hasta yo estaré presente esta vez.
Abrazos!
Borgo.

Marcos Callau dijo...

Grandioso Paco. Con tu permiso comparto tu texto...por todo el universo Sinatra. Un placer volver a leerte y además, hacerlo sobre uno de mis discos favoritos. "A man alone", en mi opinión, esta a la altura de todos aquellos "discos para solitarios" ("Only the lonely", "In the wee small hours...", "Where are you?" o incluso "September of my years") pero tiene ese aspecto insólito y personal, ya que cada texto está dedicado y compuesto para él. Además, la oportunidad de escuchar a Frank recitando, es impagable. Genial como siempre tu texto, a la altura de las circunstancias. Abrazos fuertes, amigo.